La coartada que planeó Boca para liberarse de Russo

Si bien es posible que el entrenador siga al frente del equipo, los dirigentes nunca estuvieron convencidos de ratificarlo en su cargo. Pero fallaron los planes iniciales y cambió el panorama

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 Telam 162
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"Cuando regresemos a Buenos Aires veremos qué hacemos con Russo".

La frase salió de los labios de Pedro Pompilio poco después de que Boca perdiera la final del Mundial de Clubes ante el Milan, en Japón, y con el tiempo demostró que

el actual técnico del equipo nunca fue una prioridad sino, a lo sumo, la alternativa más viable

ante las pocas chances de los candidatos que más seducían a los directivos.



La supuesta consulta a Juan Román Riquelme

sobre la posibilidad de traer a Guillermo Barros Schelotto o a Diego Cagna,

la postergación de la reunión con Russo para hoy

(¿para ganar tiempo y evaluar otras posibilidades?),

el rumor de que a éste se le pedirán condiciones

que podrían poner fin al vínculo son algunos indicios que indican que el DT campeón de la Libertadores 2007 no sigue siendo el hombre preferido por los dirigentes.



Esto no quiere decir que Russo no arregle hoy mismo su continuidad.

Justamente es, ante la falta de opciones (quedaron descartados los mencionados ex jugadores, Carlos Bianchi diría que no en este momento), la chance más concreta.



Las únicas trabas que existirían son las condiciones que tenía pensado imponer el presidente de Boca en la reunión de esta tarde. La más importante tiene que ver con los

cambios en el equipo de trabajo de Russo.

Pompilio le pediría que prescinda de su ayudante de campo, Marcelo Trobbiani, y del preparador físico Guillermo Cinquetti. Dos hombres que no caen bien en la cúpula del club.



Al primero, los dirigentes le reclaman que haya manifestado públicamente no entender cómo no le habían renovado el contrato a Russo inmediatamente después de ganar la Copa Libertadores, como ocurre en Europa con cualquier entrenador que se consagra en la Champions League.



Y a Cinquetti le cuestionaron que no tiene mucho

feeling

con los jugadores. Por lo tanto, al único que le iban a habilitar era a Hugo Gottardi.



Sin embargo,

trascendió que si ese pedido se materializara, el entrenador vigente dejaría su cargo

; una decisión similar a la que tomó Hugo Tocalli para dejar su puesto al frente de las selecciones juveniles argentinas.


 

Por eso mismo,

los directivos podrían dar marcha atrás en sus pretensiones

y evitar una situación análoga a la de River, que estuvo más de un mes para encontrarle un reemplazante a Daniel Passarella.



Así lo manifestó el vicepresidente tercero del club,

Luis Buzio

, al afirmar que

"los detalles que tiene que resolver Pompilio con Russo son solamente eso

, cosas que se pueden arreglar sin demasiadas complicaciones. Como por ejemplo el tema de que tenga que atender más a las divisiones inferiores".



Antes del partido contra el Milan, nadie dudaba en que una derrota decidiría el adiós del DT.

Las cosas cambiaron cuando se empezó a planear concretamente la sucesión y por distintas circunstancias se cayeron las primeras opciones.

Así fue que los dirigentes se quedaron sin cartas y, ante el mandato del "no hay otra", convencidos o no, se preparan para anunciar con bombos y platillos la continuidad de Russo.