Con autoría de Juan Andrés Ramírez y Sebastián Da Silva, se acaba de editar el libro titulado simplemente como Invasor (Editorial Sudamericana), en el que se homenajea al caballo que fuera vencedor de la Breeders Cup y de la Dubai World Cup, orgullo del turf rioplatense.
Al momento de justificar el trabajo, en la misma edición se explica que "los pingos han estado vinculados desde siempre a la vida de los uruguayos. Familias y establecimientos se dedican a la cría de caballos, a su mejoramiento genético y a las competencias. Así se han consagrado, a nivel nacional e internacional, criadores, cuidadores, jockeys, vareadores, peones o domadores. Como en pocas partes del mundo, existe aquí una fuerte pasión por las carreras de caballos en cualquiera de sus formas".
"Uruguay es un país "burrero", un país de turfmen. En Europa o Estados Unidos de América es "deporte de reyes", en el Río de la Plata es deporte de todos", dice luego.
Al hablar de los orígenes de Invasor, se recuerda a Pablo Hernández: "Hijo de un apasionado turfman a quien siempre acompañó la mala suerte, un reconocido mufa, ya que cuando un caballo no se le quebraba, se le fisuraba, el que salía sano entraba el último, en las domas se le desnucaban, se obsesiona con cambiar la suerte de su padre. Cuando se asocia con los hermanos Vio Bado, grandes amigos de la familia, viajan a Argentina para adquirir un purasangre de excelencia. En el haras Clausan conocen a Quiet Style. El potrillo tenía un defecto en los aplomos de sus manos: estaban extremadamente rígidas y eso es sinónimo de problemas; pero aun así, los cautivó".
Después recuerda que Hernández ?a pesar de todo- opinó: "'Este me gusta, no es un caballo expuesto, mira al piso, tiene buen anca y es bastante rellenito', y Juan Vio agregó: 'Me gustan la expresión y la mansedumbre. Mira lejos'. La percepción fue pues compartida, y los compradores experimentaron una extraña mezcla de adrenalina y tranquilidad al estar frente al ejemplar que transformaría sus vidas. Cambiaron su nombre original; haciendo caso omiso de las cábalas le pusieron Invasor. Así nació la leyenda".
Los autores de este libro cuentan la conmovedora historia del caballo que se volvería ídolo y símbolo a nivel mundial. Narran, además, las alternativas de carreras de final imprevisible, increíbles "cabeza a cabeza", merecidas coronaciones; así como los vericuetos de la venta, a un stud de los Emiratos Árabes, del que llegaría a ser El mejor caballo del mundo.
Es un relato con toda la pasión y la magia que solo pueden transmitir quienes aman mucho a los caballos y se estremecen con la ilusión que sienten con el deporte.