Un joven efectivo de la Policía Federal asesinó este jueves a balazos a su novia, de 15 años, y a la madre de la adolescente, en la puerta de su casa de la localidad bonaerense de Villa Fiorito, tras lo cual se entregó y quedó detenido.
El violento episodio se produjo cerca de las 8:00 de la mañana de este jueves, en el interior de una casa situada en la calle Filardi 930, de esa localidad de la zona sur del Gran Buenos Aires, y finalizó cuando el policía se entregó a sus pares bonaerenses.
Testigos señalaron que el episodio comenzó cuando la madre de la adolescente, que se oponía a la relación, se presentó en la casa, provista de un arma de fuego, para recuperar a su hija e increpar al policía.
Según indicaron voceros de la Policía local, el autor de los homicidios, cuya identidad no trascendió, fue alojado en dependencias de la comisaría quinta de Lomas de Zamora, que tiene jurisdicción en la zona.
?El tenía una ilusión con esa chica, era lo único que tenía. Estaba muy enamorado de ella. Yo los vi a ellos hablando tranquilos y salí a invitarlo a él a tomar mate. Después vi a la madre y a la chica llegando en un remís?, contó la madre del joven en C5N.
?Fueron varios disparos, más de 10 habrán sido. Ramón tiró el arma al piso, no sabía qué hacer, me abrazó?, añadió.
Por su parte, la hermana del agresor dijo no entender qué pasó por la cabeza del muchacho en el momento de los disparos. ?Mi hermano es una gran persona, no se por qué hizo eso?, declaró.
El efectivo, que habría cometido los crímenes con su arma reglamentaria, tiene 27 años y trabajaba en la comisaría 20 de la Policía Federal, que tiene sede en el barrio porteño de San Cristóbal.
Todo se habría iniciado por la pelea que mantenía el joven policía con los padres de su novia adolescente, ya que los mismos no aprobaban la relación, por la diferencia de edad.
Según se supo, temprano, la madre corroboró que su hija no se había presentado en la escuela, por lo que supuso que se había dirigido a la casa del policía y, aparentemente, la fue a buscar, provista de un arma corta.
La mujer llegó a la casa en remis y se encontró con el policía --vestido con su uniforme, ya que había llegado recientemente de una guardia nocturna--, y su hija, quien tenía puesto su uniforme de gimnasia, de color bordó.
Una fuerte discusión a los gritos, que derivó en un tiroteo, terminó cuando el policía terminó matando en la vereda de su casa tanto a su suegra, como a su joven novia.
Un vecino señaló que escuchó disparos "de un calibre grande y otro chico" y pensó "que se trataba de un robo", por lo que salió de su casa para ver lo que ocurría.
"Cuando salí vi los cuerpos y este muchacho que es policía con el arma en la mano, que pedían que lo lleven a la comisaría", relató.
Los vecinos recién accedieron al pedido una vez que guardó el arma, luego de demostrar que se encontraba descargada, y que ya no quería hacerle daño a nadie.
Una vez que subió al auto del tío del testigo, tras despedirse con un beso de su novia, y al ser interrogado sobre lo ocurrido dijo: "Maté a mi novia, pero ya fue".
Poco después, el auto en el que era llevado el policía se cruzó con un patrullero.
El autor del homicidio pidió detener el auto, bajó y se entregó a sus pares, tras arrojar su arma al suelo cuidadosamente.