por intercesión de Ceferino Namuncurá para que pueda ser declarado beato.
El hecho, inexplicable para la ciencia, ocurrió en 2000 en Bialet Massé, Córdoba, donde
"Precisás el milagro, hacelo conmigo porque vos sabés que he trabajado entre los tuyos (en alusión a su trabajo como misionera católica en África), que quiero seguir haciéndolo. Ahora vos dame la mano a mí, hacé el milagro conmigo", dijo a la prensa sobre la forma en que le pidió al futuro beato.
Herrera estaba casada desde 1998 con el joven marfileño Joseph Koua y a los tres meses perdió un embarazo por un aborto espontáneo.
, por lo que debía comenzar el lunes siguiente un tratamiento con quimioterapia.
La mujer relató que esa misma noche encontró una revista sobre las causas de los santos argentinos y le rezó a Ceferino, porque "recordaba la imagen de una estampita que tenía mi abuela".
, al punto que le preguntaron repetidas veces si ella había hecho algo para cambiar su estado.
"Al mes ya estaba perfecta", expresó la mujer que hoy tiene 31 años y tres hijos, Dédi (5 años) Muriel (4) y Sessé (2).
Hoy, sus hijas -aseguró Herrera- identifican a Ceferino como
El secretario de la Congregación para las Causas de los Santos, monseñor Michele Di Ruberto, explicó que "es un milagro espléndido, que honra al próximo santo, a la Iglesia y a toda la familia salesiana".