El combo de la muerte

La muerte de Camila develó un sistema perverso organizado para atraer a los adolescentes. Inescrupulosos venden un "paquete" que incluye el traslado al boliche, la entrada, alcohol y pastillas

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La muerte de Camila Rodríguez no sólo estremeció a la comunidad vinculada al Colegio Marianista, de Rivadavia y Emilio Mitre, en el barrio porteño de Flores, sino que reveló una trama siniestra en la que intervienen inescrupulosos que lucran con la salud y la vida de los jóvenes.
 
Los investigadores que tratan de establecer si existió un delito en la muerte de la adolescente tomaron conocimiento de la declaración de una chica que estuvo en la madrugada del lunes junto a la joven.
 
La amiga reveló que Camila Rodríguez había adquirido un denominado "combo", que incluía el pago del traslado a un boliche, la entrada y una pastilla para tomar en la noche de supuesta diversión.
 
Según las pericias realizadas en el cuerpo de la adolescente, la ingesta de alcohol y una intoxicación producto, presumiblemente, de algún fármaco habría sido el origen del colapso clínico y la muerte.
 
El denominado "combo de la muerte" sería vendido por los choferes de colectivos que todos los fines de semana se ubican frente a las puertas de los colegios secundarios para hacer de virtual nexo entre jóvenes ansiosos de diversión con boliches y comerciantes que lucran con la venta de alcohol y drogas.
 
En las puertas de los colegios secundarios se reúnen los alumnos para hacer lo que se denomina "previa", el tiempo previo o espera al horario de ingreso al boliche bailable, que se utiliza fundamentalmente para consumir bebidas de alta graduación alcohólica.
 
Es allí donde los mercaderes de la muerte van para ofrecer el "combo" siniestro, mientras las autoridades de los colegios evitan intervenir y reclaman que actúen la Policía y la Justicia.