Portugueses quieren instalar una papelera en Uruguay

En medio del conflicto con la Argentina, la empresa Portucel proyecta una planta de celulosa por u$s1.000 millones, que se emplazaría en el este del país

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Una firma portuguesa planea invertir unos u$s1.000 millones para construir una planta de celulosa en Uruguay, dijo el jueves el ministro de Economía del país vecino, en momentos en que se esperan avances para superar un conflicto con la Argentina por otra papelera.

Las dos naciones sudamericanas están enfrentadas desde hace dos años por la construcción de una planta de celulosa, de la empresa finlandesa Botnia, en la margen uruguaya de un río fronterizo que Argentina teme contamine el medioambiente.

El ministro Danilo Astori dijo a periodistas uruguayos en Portugal que la fábrica, de la empresa Portucel, se instalaría en el este del país.

"Tenemos un mega proyecto posible. Los montos superan largamente los mil millones de dólares en total. Podría, en la eventualidad de concretarse, localizarse en el este del país", dijo Astori, quien se encuentra en Portugal junto al presidente Tabaré Vázquez en una gira oficial.

Además de Botnia, en Uruguay también construirán plantas la española Ence y el mayor fabricante del mundo de papel y cartón Stora Enso. El Gobierno local también estudia otra posible inversión en el sector de una empresa japonesa.

La edificación de Botnia causó una disputa diplomática que llegó hasta la Corte Internacional de La Haya, donde Argentina demandó a Uruguay por violar un tratado bilateral sobre el río.

Las relaciones entre ambos países se enfriaron por la negativa del Gobierno argentino para levantar un bloqueo de una ruta de ingreso a Uruguay que ambientalistas del vecino país comenzaron el año pasado.

Tras varias reuniones técnicas, el 29 de septiembre autoridades de ambos gobiernos se encontrarán en Nueva York para continuar con la búsqueda de una solución al conflicto, junto al representante del rey Juan Carlos de España, mediador en la disputa.

Botnia dijo el jueves que espera que la planta de Uruguay comience a producir celulosa este mes, como estaba programado, pese a que el Gobierno local aún no concedió las últimas autorizaciones. Según reportes de medios, el inicio de las operaciones podría postergarse por el conflicto.

Según el diario económico finlandés Kauppalehti, un retraso en el inicio de las operaciones le costaría a Botnia unos 8 millones de euros (11,2 millones de dólares) por semana.

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