Una disciplina milenaria que pelea por un lugar

La lucha grecorromana es casi desconocida en la Argentina, pero se practica masivamente en muchos países. En algunos, es obligatorio en las escuelas. Infobae.com habló con referentes de esta actividad para que la analicen desde adentro

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La lucha es un deporte milenario y una de las disciplinas tradicionales en la historia de los Juegos Olímpicos, incluso desde la era antigua.

La especialidad grecorromana consiste en un enfrentamiento entre dos participantes, cada uno de los cuales intenta derrotar a su rival sin el uso de golpes. El objetivo es ganar el combate haciendo caer al adversario al suelo y manteniendo sus dos hombros fijos sobre la superficie o ganando por puntuación.

En los EEUU es una de las actividades más practicadas. También es muy común en Rusia, los Países Nórdicos y Turquía. En este último es un deporte formativo y obligatorio en las escuelas.

Pero en la Argentina no logró meterse entre las preferencias de cualquiera que quiera realizar algo saludable con su cuerpo. Infobae.com habló con algunos referentes de esta disciplina para que cuenten sus sensaciones y su experiencia en particular.

Javier Broschini es uno de los mejores representantes de nuestro país y además entrenador de Banco Nación. Fue muy claro a la hora del análisis: "Hubo unos años que estuvo muerto (este deporte). Éramos tres clubes en Buenos Aires y uno en Rosario. En 1996 se hacía el Nacional y duraba una hora. Desde que apareció Oscar Ortiz en la presidencia (de la Federación Argentina de Luchas Asociadas) la cosa comenzó a cambiar. Estamos creciendo. Tenemos varios chicos de 17 o 18 años que son muy buenos. Yuri Maier y Luz Vázquez son dos ejemplos".

Igual es consciente de que para la lucha "es mucho más difícil crecer, expandirse, porque sin una colchoneta no se puede practicar. Y eso no se encuentra en cualquier gimnasio".

Para entender este comentario hay que tener en cuenta que una colchoneta nueva vale 8.000 euros y armar una saldría mas o menos 5.000 pesos.

En todo el país lo practican entre 1.000 y 1.200 personas. Pero en algún momento la situación era mejor: "Hasta 1983 fue un deporte muy practicado. Pero cuando aparecieron las películas de artes marciales, empezó a caer porque la gente se volcó a eso", explicó Broschini.

Yuri Maier, con 17 años, es una de las principales promesas argentinas, aunque también tiene mucho de realidad. Representa a un club alemán a nivel profesional y próximamente participará en el Panamericano Júnior de Venezuela y el Mundial Júnior de Beijing.

Para él, la cosa no es tan fácil: "Que el deporte crece lo dicen los dirigentes. Pero lo que yo veo es que a veces no tengo con quien entrenar. Yo me paso más de la mitad del año afuera del país".

Una de las falsas verdades impuestas con la que deben pelear los amantes de la lucha es aquella que sostiene que se trata de un deporte riesgoso y que no está bien visto por el roce físico que conlleva.

Broschini afirma que "es el menos nocivo de los deportes de contacto. No vale ningún tipo de golpes porque sino te echan". Por su parte, Maier sostiene que "si vos no entendés el deporte, obviamente que lo vas a ver mal. Son dos hombres agarrándose y revolcándose, pero es una cuestión de cultura deportiva. Puede ser que tenga algo de tabú".

La lucha está lejos de convertirse en un deporte popular en la Argentina. Pero sí es posible que se gane un lugar de respeto. A pesar de que no trascienda, mucha gente trabaja por el bien de esta disciplina. Como dijo Broschini, "es un trabajo de hormiga; se va de a poco, pero bien".

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