Después del derechazo que se clavó en el ángulo superior izquierdo de Gastón Sessa, Juan Román Riquelme rememoró aquel festejo de antología en el que se le plantaba a Mauricio Macri, aunque esta vez el destinatario fue Ricardo La Volpe.
Significó el primero de los tres tantos que Boca le marcó a Vélez en el partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores.
El técnico de Vélez más de una vez manifestó su posición ?anti-enganche?, la posición de Román, alegando que en la mayoría de los equipos del mundo esa posición era cosa del pasado y que prefería un clásico 4-4-2 como sistema táctico.
Encima en el Boca-Vélez del Clausura, jugado en Liniers y con triunfo del visitante por 3 a 1, el ?Bigotón? se había atrevido a decir que Riquelme pasó desapercibido. "Para mí, Riquelme no hizo un partidazo como dicen. Lo único que hizo fue eludir en la mitad de la cancha, nunca encaró a mi línea de cuatro y no metió pases gol", dijo.
?Quedó demostrado que el fútbol es mucho más sencillo de lo que algunos creen? y que ?"Para ganar, hay que dejar jugar", había sido la respuesta ?irónica- del jugador.
Como en aquel encuentro memorable de la Copa versión 2000 en la que Boca apabulló a River con un categórico 3-0, Riquelme, que tuvo otra vez un desempeño incuestionable, se hizo escuchar. O, mejor dicho, ofreció su oído para que hablen de él.