Desolación y destrozos por la violencia de los tornados

Residentes y voluntarios llenaban hoy una plaza en Piedras Negras, México, que quedó en ruinas tras el paso de los fenómenos que causaron la muerte a diez personas. El drama también alcanzó a Texas

AP 162

Los tornados, que azotaron el martes por la noche, provocaron la muerte de siete personas, entre ellas una familia de cinco miembros, en las afueras de Eagle Pass.

En la ciudad mexicana de Piedras Negras -donde los fenómenos meteorológicos arrasaron con todo salvo los campanarios de una iglesia y destrozaron el techo de concreto de una escuela primaria- murieron tres personas, una cantidad sorprendente para los residentes, pues los tornados azotaron sin aviso una área urbana densamente poblada.

En la zona de Eagle Pass no se ha visto un tornado como el del martes -con vientos de hasta 240 kilómetros por hora (150 mph)- desde 1981, dijo Pat McDonald, meteorólogo del Servicio Nacional Meteorológico.

Uno más lento, con vientos de menos de 120 kph (75 mph), azotó la región el 23 de noviembre del 2004. En la plaza golpeada por el tornado una inundación repentina mató a 37 personas hace tres años.

La hermana de McDonald, que daba clases en la escuela, concluyó recientemente las reparaciones por las inundaciones, señaló él. Unas 300 casas quedaron dañadas y 1.000 personas buscaron refugio allí el martes por la noche.

Los restos de una iglesia de ladrillo que se derrumbó ya habían sido retirados, y los cimientos ya habían sido barridos para la mañana de hoy. La plaza vibraba de actividad con camiones de volteo, maquinaria pesada y hombres con mazos.

En Eagle Pass, se esperaba que a los habitantes -a los que se les había impedido la entrada a la zona azotada por el tornado y ayer sólo se les permitió recoger algunos artículos- pudieran volver a tener acceso esta tarde.

Las operaciones de búsqueda y rescate ya habían comprobado ayer que todos los habitantes estuvieran presentes, aunque entre 50 y 200 familias quedaron sin hogar, de acuerdo con funcionarios del condado de Maverick.

Los tornados recorrieron una zona de casi 10,3 kilómetros cuadrados (cuatro millas cuadradas), destruyendo dos escuelas primarias, una iglesia, negocios y hogares.

Eagle Pass, donde casi nunca ocurren estos fenómenos, no tiene un sistema de sirenas de advertencia como los empleados para ayudar a la gente a evacuar antes de la tormenta cuando azotó el norte de Texas.

Los habitantes de Piedras Negras dijeron que no hubo advertencias de que se aproximaba una tormenta.

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