El mediocampista argentino, que juega en el Zaragoza, sigue sufriendo sus eternos problemas en la rodilla izquierda.
"No estoy físicamente como debería por este problema en la rodilla. Tengo molestias que no han desaparecido y esta rodilla, la izquierda, no está como la otra. Es lo mismo que las dos veces anteriores y no ha terminado de curarse como debería. Me parece que la rodilla no está bien", explicó el ex River.
La única forma de restablecer plenamente su maltrecha rodilla sería abandonar la práctica del fútbol durante un periodo de 30 o 40 días, pero ése es un lujo que no puede permitirse el Zaragoza en estos momentos, ni tampoco Aimar, que se muestra afligido por el momento que le toca pasar.
Aimar no se entrenó ayer. Se quedó en el vestuario al cuidado de los fisioterapeutas. Su lesión no es grave. Ni mucho menos alcanza a los dos esguinces que sufrió a lo largo de la temporada, y eso es lo que permite alimentar el optimismo y la esperanza de que el argentino esté en condiciones de jugar frente al Celta, según informó As.