Guillermo Barros Schelotto se despedirá el próximo domingo de Boca, nada más ni nada menos que ante River. A partir de la próxima semana, será jugador del Columbus Crew, equipo que participa de la liga estadounidense de fútbol, más conocida como Major League Soccer.
La información fue suministrada por fuentes vinculadas al jugador y al club "xeneize", quienes ampliaron que lo único que le resta acordar al "mellizo" es la rescisión de un contrato publicitario, lo que no será un obstáculo. El dato fue confirmado por TyC Sports.
Los otros números, los de su contrato con el club de los Estados Unidos ya están acordados en 2.000.000 de dólares por dos temporadas.
La Major League estadounidense quiere tirar la casa por la ventana este año y para eso decidió la contratación de los jugadores más marketineros del planeta, empezando por el inglés David Beckham.
La elección de los futbolistas le apuntó entonces más a la taquilla que a la calidad de los futbolistas, por lo que buscó también al más popular de México (Cuahtemoc Blanco), de Chile (Marcelo Salas), le sigue apuntando al francés Zinedine Zidane, ya tuvo al brasileño Romario y ahora busca al ídolo del club más popular de Argentina.
Sería difícil para los norteamericanos poder contratar a jugadores de los kilates de Rodrigo Palacio, por citar un ejemplo cercano, ya que no es un futbolista vendible en ese mercado, sino en el europeo.
Pero los más veteranos, como los mencionados, con mucha historia en sus alforjas, son las figuras justas para montar el show bussines que tan bien manejan los estadounidenses, como alguna vez supieron hacerlo en la década del 70 con Pelé, Franz Beckenbauer, Johan Cruyff y compañía.
Ahora, con esta contracara de jugadores de menor valía que aquellos, Estados Unidos se prepara para lanzar el soccer otra vez a los primeros planos, en un país en que las más apasionadas con el fútbol "como se juega en el resto del mundo" son las mujeres, que lo practican activamente en las universidades.
Y para Barros Schelotto será esta la mejor despedida, ya que la tendrá justo en un superclásico y en la Bombonera. Mejor imposible.
Sólo hará falta que el técnico Miguel Angel Russo, que lo viene relegando "duro y parejo" esta temporada, le dé algunos minutos en cancha como para que pueda despedirse jugando de esa hinchada que lo idolatra.
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