El "efecto dominó" por la retracción del Real State

El FMI señaló que la crisis por la que pasa el mercado inmobiliario norteamericano puede contagiarse al consumo y a la inversión empresarial interna y reducir el crecimiento de otros países

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Esa perspectiva perjudicaría en especial a América Latina y los países industrializados, que mantienen las relaciones económicas más estrechas con los EEUU y que sentirían el golpe de forma prácticamente inmediata, según el FMI.

Así, una reducción de un punto porcentual en el crecimiento anual de Estados Unidos se traduciría en una caída de cuatro décimas en el aumento del Producto Interno Bruto (PIB) de México y Canadá, y de dos décimas en América Latina en general.

En cambio, África se resiente más de los vaivenes en el crecimiento europeo que del estadounidense.

Por ahora, sin embargo, estos efectos malignos no se materializaron, lo que es un enigma en sí mismo.

Usualmente los analistas consideran que una ralentización de la actividad económica en el mayor mercado del mundo frena automáticamente el crecimiento a nivel planetario, pero la actual coyuntura no parece apoyar esa tesis.

La baja de la marcha de la locomotora estadounidense "tuvo muy poco efecto en el crecimiento de la mayoría de los otros países", y el planeta está de camino a registrar otro buen año en términos económicos, según el FMI.

Para descubrir por qué las economías mundiales no registrado ningún coletazo, el Fondo dedicó uno de los capítulos analíticos de su informe semestral Perspectivas Económicas Mundiales, que publica en dos entregas, y se reservó sus pronósticos de crecimiento por países para la próxima semana.

Su respuesta es que la desaceleración en EEUU se debe principalmente al estancamiento del precio de la vivienda, pero como éste es un sector muy específico, no ha golpeado a otros países a través de sus vínculos financieros y comerciales.

No obstante, existe el peligro de que el estancamiento contenido hasta ahora en el precio de los bienes raíces se extienda a otras áreas, específicamente el consumo y la inversión empresarial, a juicio del Fondo.

Según el informe, los efectos en otras regiones del mundo de la salud de la economía de EEUU, que equivale a casi un tercio del PIB mundial, han aumentado con el tiempo, debido a la mayor integración financiera y comercial a nivel planetario.

Sin embargo, el informe del Fondo termina con un rayo de esperanza. "Si la ralentización estadounidense sigue impulsada principalmente por el enfriamiento del mercado de la vivienda nacional, los efectos en otros países deberían seguir siendo limitados, particularmente dado que la actividad (económica) en Europa se fortalece", señaló la institución.

No obstante, el Fondo no descarta que la crisis de valores inmobiliarios se escape de su jaula.

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