El "Rodrigazo", una sombra que empieza a crecer

El economista Roberto Cachanosky y el abogado laboralista Julián De Diego coincidieron en señalar similitudes entre la actualidad y el proceso que en 1975 desembocó en una crisis económica que pulverizó a la clase media

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"Lo que se está controlando es el índice de precios pero no la inflación", sostuvo el economista y explicó el por qué de la situación que vive el país

"El Gobierno necesita de los derechos de exportación para poder tener superávit fiscal, los derechos de exportación le aportan 10% a la recaudación impositiva, si desaparece esto se acaba el superávit", manifestó.

Cachanosky lo ejemplificó en Radio 10: "Si producís muchos tomates, el tomate baja, acá pasa lo mismo, si producís muchas monedas el precio de las monedas baja o para aclararlo más, el precio de los bienes y servicios sube, impactando directamente en el nivel de precios"

Lo que está ocurriendo en síntesis es que el Gobierno está manteniendo el tipo de cambio alto para tener más ingresos por las retenciones a las exportaciones, pero en contrapartida esto está impactando en los precios de los productos y generando inflación.

En este sentido, el economista se preguntó: "Cuál es el impacto inflacionario que la gente está dispuesta a pagar" y advirtió: "Esto va a terminar en otro Rodrigazo, por el lío que armaron con los precios relativos".

En 1975, el entonces ministro de Economía argentino, Celestino Rodrigo (foto), dispuso un brutal ajuste que duplicó los precios y provocó una crisis terminal en el gobierno de Isabel Perón.

La tasa de inflación llegó hasta los tres dígitos anuales y los precios nominales se multiplicaron en un 300 por ciento. Hubo desabastecimiento de gran cantidad de productos de necesidad primaria, combustibles y otros insumos para transportes. Todo esto precipitó la crisis en el gobierno de Isabelita y desembocó el golpe militar de 1976.

En este sentido, el abogado laboralista Julián De Diego señaló en Radio 10 que en las últimas paritarias los sindicatos exigen la inflación real pasada y la futura y advirtió que la generalización de esos reclamos "pone en juego el plan económico".

Los aumentos desmedidos exigidos por los gremios, según De Diego, tienen "efectos distorsivos en la estabilidad económica de 2007", si bien aceptó la legitimidad de los aumentos salariales para evitar una pérdida aguda del poder adquisitivo del ingreso del trabajador.

"Hay que evitar que los aumentos salariales sean fuente de un descalabro. Esto ya pasó en la Argentina. Desde el Rodrigazo a la 'híper' de Alfonsín. La carrera por recuperar el salario frente a los precios es muy peligrosa", concluyó el especialista.

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