El Gobierno nacional analiza un proyecto acercado por la Asociación Madres del Dolor que permitiría incorporar la figura penal del "abandono de persona" como un agravante en las penas que les correspondan a los automovilistas que atropellen peatones y luego huyan.
La iniciativa fue acercada hace 20 días al ministro del Interior, Aníbal Fernández, quien se comprometió a analizarlo y luego elevarlo a la Cámara de Diputados, una acción que según pudo confirmar la agencia Noticias Argentinas, se materializaría en pocas semanas más.
"La sociedad necesita que entre el homicidio culposo y el homicidio agravado exista una nueva figura sobre abandono de personas que sea agravante en el caso de accidentes de tránsito", explicó Viviam Perrone, representante de la entidad Madres del Dolor, a la agencia Noticias Argentinas.
El proyecto sería elevado a la Comisión de legislación Penal de la Cámara de Diputados para iniciar su análisis en los próximos meses.
En los últimos meses ocurrieron varios accidentes de este tipo que tuvieron este denominador común, que es la huida sin asistir a la víctima por parte de los automovilistas involucrados.
Los casos más notorios fueron el del canillita de Vicente López, Gustavo Cabral, quien fue atropellado en enero pasado, y que producto de las heridas recibidas ya perdió una pierna y tiene muy comprometido uno de sus brazos. Cabral fue abandonado tras ser embestido, en un caso muy similar al ocurrido en febrero cuando un adolescente, Elías Jael, fue atropellado en Ezeiza cuando iba con su bicicleta.
Elías murió días después del accidente en el cual el autor tampoco se detuvo y huyó, en una actitud muy repetida por los protagonistas de estos siniestros.
"El miedo y la culpa a veces hacen actuar mal, pero también la seguridad que si se huye se pueden borrar pruebas, ganar tiempo y nada de eso funciona como un agravante en la pena posterior, que de por sí es leve", señaló Perrone.
Este fue el último proyecto impulsado por la Asociación de Madres del Dolor en este tipo de hechos, ya que también impulsó el proyecto de Registro Nacional de accidentes de tránsito, la unificación de una sola licencia nacional de conducir, controles más severos en la rutas sobre alcoholemia, además de declarar la "emergencia vial".