''Es un negocio que se mueve entre la droga, el juego y el proxenetismo'', contó el documentalista al diario El Nuevo Herald, luego de pasar casi dos años grabando en zonas marginales de La Habana.
A diferencia del jineterismo (la prostitución) con turistas extranjeros, que alcanza cifras de hasta de 200 dólares por noche, en el mercado interno y pagando 5 dólares un cubano puede tener sexo con una mujer.
''Cuba es una sociedad prostituida en todos los niveles'', sentenció Jomolca y agregó: "La corrupción y la deformación de valores se han extendido a todos los rincones del país''.
La película fue filmada cerca del Parque de la Fraternidad en La Habana Vieja, en la zona de Santa Catalina y en el Calvario, a las afueras de la ciudad.
El documental surgió en 2003, cuando Jomolca estudiaba comunicación en el Instituto Superior de Arte, en La Habana, y decidió penetrar en las redes de prostitución. Pero el proyecto apenas pasó la fase inicial y luego fue censurado.