Mara, la diputada que volvió loco a Silvio Berlusconi

Piropeó a la bellísima joven y provocó el enojo de su esposa, la ex actriz Verónica Lario, quien le exigió disculpas públicas. Y el ex presidente del Gobierno italiano agachó la cabeza

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Mara Carfagna es por demás sensual: de bailarina, modelo y presentadora televisiva pasó a ser diputada italiana por el partido de Berlusconi, Forza Italia.

?Si no estuviera casado, me casaría contigo ahora mismo?, le dijo Berlusconi y enseguida se armó el escándalo.

Dicen que Carfagna tiene ideas claras y que no es sólo una cara bonita. En su caso, dicen también, esta afirmación recurrente tiene sentido verdadero...

Es una luchadora de los derechos de las mujeres y tiene ideas conservadoras. De 30 años, se opone al aborto y al matrimonio gay.

En Internet pueden verse las fotos sensuales de quien llegó a la final de Miss Italia 1997. Sus poses para la revista Maxim, además de muchas otras, le provocaron críticas furiosas por parte de opositores. A punto tal que la compararon como la nueva Cicciolina.

Su padre era amigo de Berlusconi y acercándose al partido de este puso fin a la carrera de modelo que inició en 1996 para dedicarse, ahora, a la política.

El cable de la agencia EFE, por otro lado, dice que ?el ex presidente del Gobierno italiano Silvio Berlusconi pidió perdón a su mujer, la actriz Verónica Lario, por las que consideró sólo "frivolidades", después de que ésta exigiese sus disculpas públicas por la falta de respeto que le mostró en una cena en la que cortejó descaradamente a otras mujeres.

Veronica Lario, que hasta ahora era famosa por su discreción y defensa de su privacidad, envió una carta al diario La Repubblica en la que exigía las disculpas de Berlusconi por su comportamiento.

Los hechos se remontan a días atrás, cuando en una gala de entrega de premios de televisión, Berlusconi se dirigió a algunas de las mujeres presentes con frases como: "Si no estuviera ya casado, me esposaría con usted inmediatamente" o "contigo iría a cualquier parte".

Las disculpas públicas de Berlusconi no tardaron en llegar y el ex presidente envió a los medios una carta en la que pedía perdón a su mujer por las que calificó de "ocurrencias dichas sin pensar", "palabras galantes" y "frivolidades de un momento".

"Estamos juntos desde hace una vida. Tres hijos adorables que has preparado para la vida con cuidado y rigor amoroso como la espléndida persona que eres y que siempre has sido para mi desde el día en el que nos conocimos y enamoramos", escribe Berlusconi.

La carta también servía para pedir perdón a su mujer por un período en el que dijo "era recalcitrante en privado" y en la que le recuerda sus duras jornadas "bajo constante presión".

Según Berlusconi, el estrés de su actividad "abre espacio a las pequeñas irresponsabilidades de un carácter juguetón, autoirónico y a veces irreverente".

Sin embargo, Veronica Lario, en su carta, afirmaba que las frases de Berlusconi durante dicha cena habían sido "lesivas" de su "dignidad" y no pueden ser "reducidas a meras bromas".

"Tu dignidad no tiene nada que ver. Yo la guardo como un valioso bien en mi corazón, también cuando desde mi boca salen ocurrencias dichas sin pensar, palabras galantes y frivolidades de un momento", escribe Berlusconi.

El "Cavaliere" termina la carta diciendo que "este testimonio público de un orgullo privado" cede "como un acto de amor" a la "cólera" expresada por su mujer. La disputa entre la pareja se ha convertido hoy en un caso público con numerosas declaraciones de personas del mundo político y del espectáculo que han tomado las defensas de uno u otro. Incluso, la televisión italiana ha cambiado todos los temas previstos para hoy en sus programas de debate para sustituirlos por el caso del intercambio de misivas entre una pareja, que hasta ahora había dado poco que hablar.

Muchos han apreciado la decisión de Miriam Raffaella Bartolini, a la que todos conocen con su nombre de actriz: Veronica Lario, como un modo de defender la dignidad de todas las mujeres, mientras que otros ha considerado que era mejor que se hubieran lavado los trapos sucios en casa.