Sangriento motín en una cárcel salvadoreña

Ya hay 20 muertos como saldo de la revuelta iniciada por integrantes del grupo pandilleros Mara 19. Se enfrentaron con armas de fabricación artesanal. Los internos derribaron seis paredes, por lo que se unieron los pabellones y se produjo un verdadero pandemonium

AP 162

Al menos 20 reos murieron el sábado durante un sangriento motín de pandilleros en una cárcel de máxima seguridad en la región oeste del país. Los disturbios se iniciaron la tarde del viernes cuando un grupo de la pandilla Mara 18 agredió a un custodio, sus compañeros se negaron a ingresar a las celdas, comenzaron a destruir las paredes de las instalaciones internas y se inició la matanza.

Una portavoz del centro de comunicaciones de la Policía Nacional destacada en el penal de Apanteos, quien pidió guardar el anonimato por cuestiones de seguridad, confirmó a la AP en entrevista telefónica que murieron otros tres pandilleros, con lo que la cifra de muertos se elevó a 20, luego que "se registró otra revuelta entre los reos".

El subdirector de la policía, Luis Tobar Prieto, que dirigió el operativo para controlar la situación, dijo que en un primer recuento habían confirmado la muerte de 17 reos. Pero cuando creían que todo estaba controlado se produjo un nuevo pleito entre los reclusos y fallecieron otros tres pandilleros.

"La información que tenemos es que se armó otra revuelta en el sector 11 donde había resguardado a los de la pandilla 18", declaró a la radio YSKL Wilfredo Olivares, uno de los representantes de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos que verifican la situación en el interior de la cárcel.

Tobar detalló que las muertes de produjeron "en peleas y en luchas con armas de tipo artesanal que ellos habían fabricado con los mismos catres (camas), palos, con los pedazos de muros".

La policía afirmó que el motín había sido controlado, pero al producirse otra revuelta alertaron a sus unidades. Olivares informó que ya comenzaron a identificar a los víctimas, pero señaló que es necesario "esperar a que los forenses terminen su labor". Por decisión del director de centros penales, Jaime Roberto Vilanova, no se permitió el ingreso de más de 20 periodistas nacionales e internacionales que llegaron al lugar.

Por su parte, la procuradora para la Defensa de los Derechos Humanos, Beatricce de Carrillo, calificó el hecho como "la peor masacre de los últimos años" y criticó a las autoridades por mezclar pandilleros con civiles o reos comunes. De Carrillo confirmó que los reos derribaron seis paredes, con lo cual cinco recintos quedaron unidos. Entonces los internos se mezclaron, entre ellos pandilleros, reos comunes y los enfermos.

"Esta ha sido una avalancha de destrucción, como si hubiera pasado un terremoto... es una monstruosidad, pero no puedo informar sobre número de asesinados", declaró la funcionaria al abandonar el centro penal.

Entretanto cientos de personas, en su mayoría familiares de los presos, muchos de ellos llorando, se congregaron frente a la entrada principal para exigir a gritos el listado de los víctimas. Un centenar de efectivos de las fuerzas de choque de la policía ingresaron a la cárcel para asegurar las instalaciones, donde están presos pandilleros peligrosos y reos comunes. Dos autobuses de la policía trasladaron a más de 200 reos al centro penal de Santa Ana, según se informó.

El centro penal de Apanteos es una prisión de máxima seguridad ubicada a unos 70 kilómetros al oeste de la capital, con capacidad para 1.800 internos, pero alberga más de 2.000. En El Salvador hay registros policiales de 9.700 pandilleros y de estos 3.500 están encarcelados en diferentes penales del país.

Read more!