El tren bala de Taiwán

El primer ferrocarril de gran velocidad de la isla, que une el norte con el sur del país, entró en servicio hoy con miles de pasajeros eufóricos que se precipitaron para abordarlo. Un francés lo condujo

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El primer tren partió de la estación de Panchiao, cercano a la capital Taipei, a las 7 hora local con destino a Kaohsiung, una gran ciudad ubicada al sur, a unos 345 km de distancia, que logró cubrir en tan sólo 90 minutos. 

La formación fue conducida por el francés Patrick Poulenas, que junto a 39 de sus compatriotas y 13 alemanes serán temporariamente los maquinistas de estos trenes. La compañía Taiwán High Speed Rail Corporation (THSRC) espera remplazarlos de aquí a 18 meses por conductores locales.

El ferrocarril de alta velocidad, que será la columna vertebral de la red de transporte masivo rápido en el oeste de Taiwán, conectará a ocho áreas metropolitanas entre las dos mayores ciudades de Taiwan.

El sistema ferroviario marca la primera exportación a ultramar del famoso "Shinkansen" o "tren bala" de Japón, cuya velocidad puede llegar a 300 kilómetros por hora. Cuando entre en sus operaciones plenas, estará en capacidad para transportar a unos 300.000 pasajeros diariamente.

El multimillonario sistema de ferrocarril es el primer proyecto de infraestructura de Taiwan que está siendo construido bajo la fórmula "construcción-operación-transferencia (BOT, siglas en inglés). El sistema será manejado por la THSRC por espacio de 35 años antes de ser transferido al control del Gobierno.

La THSRC ha postergado por tres veces el lanzamiento de sus servicios de transporte de pasajeros, desde junio del 2003 a octubre del 2005, y luego a octubre de este año, y nuevamente al 7 de diciembre, debido a las preocupaciones por la seguridad del sistema.

La THSRC estuvo originalmente en sociedad con el consorcio Eurotrain en 1996 para competir por el derecho de construir el primer ferrocarril de alta velocidad de Taiwan, pero más tarde dejó al Eurotrain eligiendo en cambio al consorcio Shinkansen de Japón en 1999, después de ganar el contrato avaluado en US$16.000 millones en 1997, sosteniendo que el Eurotrain había presentado un presupuesto demasiado alto por su sistema.