Carlos Vilardo no es uno más en el mundo del ascenso. Basta que se presente para generar sorpresa y alguna que otra sonrisa en quién lo está escuchando.
Pero él nada tiene que ver con el entrenador que llevó a la Argentina a lo más alto del fútbol mundial y que originó un estilo de juego tan particular como polémico.
Éste Vilardo tiene una destacada trayectoria en las categorías del ascenso. El defensor, nacido el 29 de septiembre de 1979 en Villa Adelina, defendió los colores de Berazategui, Justo José de Urquiza, F. C. Urquiza y, actualmente, los de Centro Español.
Carlos le contó a Infobae.com cómo es su vida jugando en la Primera D y trabajando al mismo tiempo.
?Trabajo a la mañana, tengo una camioneta con la que hago reparto de distintos productos y entrenamos de lunes a jueves a la tarde?, dijo.
Enseguida recuerda lo difícil que fue para él cuando los horarios de trabajo coincidían con las prácticas: ?Entrenaba a la mañana, tenía que poner un chofer entonces no me rendía porque en el club me daban unos mangos nomás de viáticos. En algunos casos te dan unos pesos por partido ganado. Creo que le pasa a la mayoría de los jugadores de las categorías menores del ascenso?.
?El año pasado estuve sin jugar casi todo el año. Volví porque me convenía lo de Español y aparte me gusta mucho el fútbol. Pero es mucho sacrificio?, continúa.
Una de las cosas que lo motivaron para volver a jugar es que vive en Caseros y tiene solamente 15 minutos de viaje para ir a entrenar.
Para entender lo duro que es jugar en las categorías menos conocidas del fútbol argentino basta con saber como es la situación en su actual club: ?Únicamente vemos algo cuando jugamos de local. Reparten la recaudación y son 30 o 40 pesos para cada uno nada más?.
Se nota cuánto le cuesta todo, pero también queda claro cuánto ama este deporte: ?Yo siempre dejaba todo por ir a entrenar. Pero en un momento pensé que era una locura todo lo que estaba haciendo y dejando de hacer. La camioneta es mi herramienta de trabajo y cuando se rompía tenía que arreglarla de noche, que era el único momento que me quedaba?.
Durante la charla, era inevitable preguntar sobre la comparación con el ?otro? Bilardo: ?Yo me río mucho. Siempre me preguntaban si yo era sobrino o algo de él. Y yo decía que si fuera el verdadero Bilardo no estaría jugando acá?.
Al final no le tembló el pulso para reconocer que se apega totalmente al estilo de juego del ?Doctor?.
Carlos Vilardo ya está acostumbrado a pelearla. Trabaja y sigue disfrutando del fútbol con la camiseta de Centro Español. Su nombre resuena en todos lados y nunca pasa desapercibido. Podría aprovecharlo, pero con mucho honor él corrige y dice ?Vilardo con V?.