(EFE).- El Real Zaragoza, tras su victoria sobre el Real Betis, con dos tantos del goleador argentino Diego Milito, comienza a fijar su atención en los puestos europeos de la clasificación.
Por contra, la derrota del equipo andaluz ahonda su crisis tras un encuentro en el que mostró dos caras, una de impotencia en el primer periodo ante el mejor juego local y otra muy mejorada tras el descanso, a pesar de que jugó con un hombre menos por la expulsión del brasileño Luiz Eduardo Schmidt "Edu" al final de la primera mitad.
El tempranero primer gol del conjunto aragonés hizo mucho daño al equipo de Javier Irureta, porque mientras el Real Zaragoza jugó con una gran confianza, el tanto pareció que se la restaba al equipo andaluz.
El Real Betis intentó hacerse con el control del balón pero la presión zaragocista ahogaba sus ideas y los verdiblancos apenas eran capaces de acercarse al área del equipo maño.
En este periodo, sólo lo hicieron con cierto peligro en el minuto 15 cuando, tras un saque de esquina, el brasileño "Robert" de Pinho tocó un balón de cabeza que cayó cerca de la línea de gol pero que el central Sergio Fernández despejó con rapidez.
A los sevillanos les costaba mucho mover el balón para crear fútbol mientras que el Zaragoza lo hacía con una facilidad pasmosa. Sin prisa, pero sin pausa, el equipo de Víctor Fernández tocaba y tocaba ante un rival muy condescendiente defensivamente que sufría demasiado con las combinaciones del equipo aragonés.
Eso le permitía llegar con cierta regularidad a los dominios de Toni Doblas que a partir de la media hora, especialmente, sufrió los rigores de la calidad ofensiva zaragocista.
Un remate alto del argentino Andrés D'Alessandro fue el aviso del segundo tanto, que llegó a la media hora tras una magistral jugada de su compatriota Pablo Aimar, que después de deshacerse de cuantos le salieron al paso cedió para que Diego Milito anotará el segundo suyo y de la noche.
Aún pudo el propietario del terreno de juego haber aumentado la cuenta en un disparo de D'Alessandro al lateral de la red, en el minuto 35, y tres después fue el meta de los andaluces el que evitó el tercero en un remate de Sergio García.
La relajación del Zaragoza tras el segundo periodo, producto del marcador y de la expulsión de Edu, permitió a su oponente tomar las riendas y, en una gran jugada personal de Robert, acortar distancias en el marcador apenas comenzado este periodo.
El aviso no pareció surtir demasiado efecto entre los propietarios del terreno porque si bien el meta local César apenas tuvo que intervenir, las aproximaciones béticas daban siempre sensación inquietante porque los locales parecían pocos concentrados y permitían lo que no habían hecho en los primeros 45 minutos, que su oponente creyera en la posibilidad de empatar.
Así se llegó al final con un público de La Romareda al que no le llegaba la camisa al cuello, al no comprender cómo eran posible los apuros por los que atravesaba su equipo frente a un oponente en inferioridad numérica
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