El gigante Sun Ming Ming tiene el sueño de llegar a ser tan grande como su colega y compatriota Yao Ming, el basquetbolista chino más famoso dela NBA que brilla en los Houston Rockets. Sin embargo, un tumor en la base del cráneo puede ponerle un precipitado fin a su carrera deportiva.
"Yao Ming es el orgullo de todos los chinos. ¿Podré ser algún día como él? No es algo que vaya a suceder sólo porque lo desee. Tengo que trabajar muy duro y, aún así, igual nunca lo lograré", dice desde Carolina del Norte, adonde llegó en febrero del año pasado con el objetivo de superar el draft.
Sun mide 2,36 metros y pesa 163 kilos, algunos números que no sólo han magnificado su figura sino también, complicado su salud. Su enfermedad fue el impedimento para no pasar, justamente, el proceso por el cual los equipos del mejor básquet del mundo eligen a jugadores jóvenes de otras Ligas.
Los resultados de los análisis dieron muestras de las complicaciones que sufrió con el tiempo el cuerpo del deportista. Sus enormes pies estaban llenos de callos y sus dedos, torcidos. Y lo peor de todo, el tumor en el cráneo que estaba presionando la glándula pituitaria y generaba un exceso de hormona del crecimiento.
El diario español El Mundo consigna que Sun se sometió a una operación para extirpar el tumor, de la cual se recupera con éxito, aunque con un obstáculo: una diminuta parte permanece en su cerebro, próxima a la arteria carótida.
Ming Ming se entrena cinco horas al día y juega una media de cinco minutos por partido, un tiempo que queda muy lejos de los 20 minutos que suelen disputar sus compañeros de equipo.
Dale Osbourne, entrenador y director del equipo Dodge City Legend de Kansas, que disputa una liga menor (la USBL) y le ofreció un contrato, explica: "Va a llevar mucho tiempo ponerlo en forma. Tiene que mejorar sus movimientos de pies y fortalecer la parte superior de su cuerpo".
No obstante, el gigante no se desanima: "Haré todo lo posible por jugar en la NBA y trabajaré tan duro como sea necesario para lograr mi objetivo".