(EFE).- La violencia separatista golpeó el sábado la ciudad de Hat Yai, el centro económico y turístico de la región musulmana del sur, donde cinco personas murieron y unas 65 resultaron heridas por la explosión de una serie de bombas
Entre las víctimas mortales se encuentra un ciudadano chino y un canadiense que daba clases de inglés en Hat Yai, 700 kilómetros al sur de Bangkok, si bien algunas fuentes como la agencia "TNA" cifran en cuatro el número de fallecidos.
Ocurre algo parecido con los heridos, aunque la mayoría de medios locales coinciden en que unas 65 personas fueron ingresadas en varios hospitales de la ciudad con heridas de diversa consideración.
Somporn Thaibanyong, el gobernador de la provincia de Songkhla, cuya capital es Hat Yia, señaló que veinte de las víctimas sufren heridas graves y que el príncipe heredero, Su Alteza Maha Vajiralongkorn, tiene previsto visitar a los ingresados aprovechando la gira que realiza estos días por la región.
Según la policía, entre los heridos, en su mayoría tailandeses, hay también dos malasios, dos singapureses, dos indios, un estadounidense y un británico.
Están además los daños materiales, aún sin detallar pero graves, a juzgar por las imágenes de televisión que mostraban una ciudad envuelta en un caos de llamas, escombros y vehículos destruidos.
Las informaciones aportadas por el rotativo "The Nation" indican que fueron seis los artefactos que estallaron la noche del sábado en una zona de bares, restaurantes y bancos de Hat Yai en intervalos de apenas cinco minutos.
De acuerdo con la fuente, la primera de las bombas hizo explosión a la entrada del pub Deep Wonder, ubicado en el bajo de un centro comercial, mientras que la segunda y tercera explosionaron a unos cientos de metros calle abajo.
El cuarto artefacto estalló frente al Hotel Garden Lee y los dos restantes en un centro comercial y en los servicios de un cine.
La policía señaló que las bombas causaron daños en gran número de motos y coches aparcados en el área y que se ha encontrado material explosivo en un radio de 20 metros de cada explosión.
Los investigadores creen que las bombas fueron colocadas en motocicletas y detonadas por teléfono móvil, una técnica empleada por los separatistas que operan en el sur musulmán desde que en enero de 2004 retomaran la lucha armada.
Se da la circunstancia de que las autoridades ya habían advertido de la posibilidad de que se produjera una ola de atentados en estas fechas con motivo del aniversario de la fundación de "Bersatu", la coalición que agrupa a la decena de grupos armados separatistas.
Los atentados coinciden además con otro aniversario: la perdida hace un siglo de la soberanía del sultanato de Pattani y su anexión forzosa a Tailandia.
Desde entonces, las provincias que conformaban el sultanato (Pattani, Yala, Narathiwat y Songkhla), donde el 80 por ciento de la población es musulmana, no han dejado de denunciar la discriminación sufrida por un Estado de mayoría budista.
El conflicto adquirió sus más altas cotas con la vuelta a las armas de los separatistas en una espiral de violencia que se ha cobrado hasta la fecha la vida de más de 1.500 personas, principalmente funcionarios del Gobierno y militares.
En julio del pasado año, el Gobierno declaró la ley de emergencia en Yala, Narathiwat, Pattani y parte de Songkhla, donde hay desplegados unos 35.000 soldados para combatir la insurgencia.
La novedad es que la violencia ha llegado ahora a Hat Yai, un enclave estratégico debido a su frontera compartida con Malasia, y donde los separatistas sólo habían atentado en 2005 colocando una bomba en el aeropuerto que mató a una persona.