La historia de Natascha Kampusch, la niña que estuvo encerrada ocho años en un sótano en las afueras de Viena, sigue conmoviendo al mundo.
Surgen nuevos detalles del secuestro de la joven, quien tras los años de cautiverio pesa apenas 42 kilos y mide 1,60 metros.
Según los indicios recopilados por los agentes encargados de la investigación, el presunto raptor, Wolfgang Priklopil, habría planeado el secuestro con muchos meses de antelación.
Una agente de la Policía Local que fue una de las primeras personas en hablar con Natascha afirmó que ésta fue objeto de abusos sexuales por parte de su secuestrador, aunque, ella dijo que "todo fue voluntario".
La Policía interrumpió el viernes los interrogatorios hasta mañana para dar descanso a la joven que esta siendo asistida por especialistas.
Las autoridades informaron de que los análisis de ADN realizados a Priklopil, comparados con el banco de datos de la Policía, confirmaron que el secuestrador no había incurrido en el pasado en ningún delito similar.
El padre de Natascha, Ludwig Koch, ha abierto una cuenta en un banco austriaco con el fin de recibir donaciones para financiar en el futuro los tratamientos psicológicos que su hija requerirá para volver a tener una vida normal.
Sólo el primer día se ingresaron 50.000 euros, uno de los deseos expresados por la joven tras su liberación es hacer con sus familiares un viaje en un crucero según detalla la "Austria Press Agency (APA)".
La adolescente, quien escribió un diario de más de 3 mil páginas durante su cautiverio y por el momento decidió, no volver a ver a sus padres, con quienes sólo se encontró en la comisaría local el día que logró liberarse.
Tras su primer encuentro, la joven quiere permanecer lejos de su madre, Brigitta Sirny, al tiempo que le escribió una carta a su padre, Ludwig Koch, en la que expresó: ?Tendremos todo el tiempo del mundo? para vernos y hablar.