Desde la antigüedad, los masajes eróticos son fuente de grandes placeres para los amantes. En la India, entre los siglos I y VI D.C., las parejas utilizaban aceites y jugos, derivados de frutos y flores naturales, como productos de estimulación de las zonas erógenas.
Actualmente, existen en el mercado aceites, lociones y cremas que permiten aumentar el disfrute sexual, a partir de la aplicación de presión o vibraciones sobre determinadas partes del cuerpo. Los masajes deben realizarse con las manos, ya que éstas intensifican las sensaciones.
Algunos elementos que permiten a un masaje despertar el deseo son:
Estimulantes: incrementan el placer a través del calor o la frescura.
Relajantes: las esencias de almendra, Ginseng y lavanda son muy buenas para alcanzar la relajación, gracias en parte a su aroma y a las sensaciones que producen.
Aromaterapia: estimula a la persona de tal modo que le permite agudizar los sentidos del tacto y el gusto.
Comestibles: existen en el mercado aceites ?sexuales? que poseen gusto, cualidad que facilita una experiencia completa. Actualmente, los fabricantes buscan que sus productos reúnan todas las características, es decir, que sean estimulantes y/o relajantes con aroma y sabor.
Sin embargo, lo principal a tener en cuenta para que los masajes sean efectivos es la comunicación en la pareja. Es necesario plantearle al otro aquellas zonas en las que la estimulación nos resulta placentera, tanto las conocidas como las poco exploradas.
FUENTE: MundoDeHoy.com