Los buenos modales de la ?Tigresa?: ?Ahora que se venga Oliveras?

Ni bien ganó su combate ante la colombiana Anays Gutiérrez, Marcela Acuña desafió a la campeona supergallo de la CMB. ?Pero que sea ahora porque después no me interesa?, agregó

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Luego de adjudicarse ampliamente por puntos la corona supergallo de la AMB ante la colombiana Anays Gutiérrez, la formoseña Marcela "La Tigresa" Acuña, dijo que ahora quiere ?que se venga (Alejandra) Oliveras", en alusión a la otra reina de la misma división en la órbita del CMB.

"Ahora sí quiero que se venga la 'Locomotora' (Oliveras). Pero tiene que ser ahora que es campeona del Consejo, no sea cosa que lo haga cuando deje de reinar en esa entidad puesto que en ese caso no me va a interesar", advirtió.

Acuña explicó que "no me interesa en lo más mínimo darle prensa. Este es el momento ideal para demostrar cuál de las dos es la mejor".

Con un marco multitudinario de público y con la bendición de "La Monita" (Natalia Oreiro) en la ficción desde la primera fila del ring side del CEDEM N° 2 de Caseros, "La Tigresa", pionera del boxeo femenino argentino, cumplió uno de sus sueños más esperados: coronarse en la AMB, entidad madre del boxeo mundial.

La formoseña había sido la monarca WIBA en las divisiones pluma y supergallo, respectivamente.

Aunque la amazona argentina fue claramente superior a la representante cafetera, quizá careció de precisión y variantes para imponerse por la vía categórica.

En su descontrolado afán por no dejar escapar la tan deseada posibilidad, Acuña -desde el minuto inicial- intentó arrollar a "La Dama del Ring".

Por ese motivo, en cada vehemente arremetida se quitaba distancia, ángulo de tiro y también quedaba expuesta a una contra de la oponente. Por supuesto que no hay que restarle méritos a la oriunda de Barranquilla, quien además de esgrimir una gran capacidad de asimilación, demostró ser una digna rival y -a pesar de su juventud- maneja muy bien algunos artilugios antirreglamentarios.

Recurrió demasiado al "clinch" cuando se veía desbordada por los embates de la argentina. "No hay que desmerecer a Anays, ya que se bancó todos los golpes que le conecté. Quizás no pegué en el lugar justo o adecuado y por eso no conseguí el nocaut", dijo.

De todas formas, la "Tigresa" aclaró: "Igual estoy conforme porque con esto demostré que tengo un buen boxeo y que las oponentes que me traen también. Y no 'paquetes' como creen algunos de mis detractores, que no hay nada que les caiga bien".

Por su parte, Gutiérrez, quien ya solicitó una revancha en suelo colombiano, manifestó: "Pensé que Marcela era mucho más y no me demostró nada. La verdad que no sentí sus golpes. Espero que me dé la revancha en mi país para demostrarle que le gano. No la quiero menoscabar, pero si hacemos otra pelea la corona va a cambiar de dueña".

A los 29 años, "La Tigresa" Acuña, la pionera del boxeo profesional femenino en la Argentina, consiguió cristalizar uno de sus más grandes anhelos rodeada por todos sus afectos: sus hijos, su marido (en el rincón), familiares, amigos y la comunidad de Caseros que la adoptó para siempre, y Natalia Oreiro, su ilustre y predilecta alumna.