Walter Pico fue, aparte de un gran jugador, uno de esos personajes tan queridos que dio el fútbol argentino en las últimas décadas. Su nombre se identifica automáticamente con dos clubes argentinos: Vélez y, fundamentalmente, Boca.
Su reconocida trayectoria incluye un gran camino internacional donde vistió las camisetas del Emelec de Ecuador y los españoles Las Palmas, Albacete, Extremadura y Cartagonova.
Hoy, Walter se encuentra colaborando como entrenador en el CEFAR (Centro de Entrenamiento para futbolistas de alto rendimiento), más conocido como el club de los jugadores libres, y continúa trabajando en su escuelita de fútbol donde sigue forjando a los nuevos talentos de la pelota.
En una charla con Infobae.com, relató cuál es su presente en una de las entidades más famosas de nuestro fútbol que, sin embargo, nunca juega por los puntos: ?Esto me sirve para ganar experiencia y para ir adquiriendo más conocimiento del medio. Claro que me gustaría ser DT. Pero por vocación, no por algo material?.
El ex futbolista, que reconoció haber estado a punto de asumir como entrenador de Flandria, admite que aún debe ponerse a tono con el fútbol local después de diez años fuera del país.
Pico cuenta con la ventaja de ?conocer jugadores libres de todas las categorías?. Y no le tiembla el pulso a la hora de definir su estilo como entrenador: ?Me gusta jugar bien al fútbol. Soy adepto al orden y a la disciplina. Soy jodón, pero a la hora de laburar, esas dos horas y media tienen que ser con seriedad?. Aunque agrega que ?en España aprendí muchas cosas, entre ellas, la picardía?.
Walter Pico ama y siente el fútbol como nadie, se le nota cuando habla. Mientras tanto sigue trabajando en silencio y esperando una oportunidad para entrar en el cerrado circuito del fútbol ?criollo?. Él se siente capacitado para hacerlo. A nadie le quedan dudas.