Serbia y Montenegro, aquella pesadilla que desmoronó el sueño en 2002

El polémico partido que la ex Yugoslavia le ganó a la Argentina en la final del Mundial de Indianápolis aparece como un fantasma. Ahora compartirán el Grupo A del Mundial de Japón. La Selección ya tuvo su revancha

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Además de Francia, Nigeria, Venezuela y Líbano, la Selección argentina de básquet tendrá como rival en el Grupo A del Mundial de de Japón, que comenzará el 19 de agosto, a Serbia y Montenegro, un gran equipo que representa para los nuestros a los fantasmas de aquella fatídica final de 2002, cuando nuestros representantes cayeron en el segundo final.

La clasificación de ambos a la siguiente fase de este torneo es casi un hecho, un poco por el poderío que detentan y otro por la debilidad de algunos de los integrantes del Grupo, que clasificará a cuatro de los seis que lo conforman.

Pero más allá de eso, y hasta que la herida cierre, cada vez que se enfrenten argentinos y serbios ?son los yugoslavos de 2002 que hoy figuran con el mismo nombre con el que aparecieron en el Mundial de fútbol pese a que Montenegro se separó- estará presente ese partido, que definió en cuestión de segundos un título mundial.

A simple vista, el argentino parece hoy un conjunto más consolidado, que ha madurado.

Los europeos, en cambio, presentan una nueva cara, sin algunas de sus figuras, tales como Dejan Bodiroga (acaso uno de los mejores de la historia para ellos) y el técnico, Zeljko Obradovic.

El peor recuerdo
Hace casi cuatro años, el domingo 8 de septiembre de 2002, Yugoslavia le ganaba 84-77 a la Argentina en un partido disputado en Indianápolis y se coronaba campeón mundial.

Fueron dos las jugadas discutibles que obligaron al suplementario cuando, a 17 segundos del final, el equipo nacional se imponía por 75-73 (a falta de dos minutos y medio, también tuvo ventaja de ocho puntos).

Pero Bodiroga igualó el encuentro y en el tiempo extra todo se derrumbó.

La sensación inmediata fue de tristeza y de bronca, pero la Argentina, que había dejado afuera a los Estados Unidos en semifinales, preparaba el camino para lo que vendría después: el oro en los Juegos Olímpicos y un reconocimiento que hoy lo pone a la altura de los máximos candidatos.

En Atenas 2004, la Argentina se tomó revancha: venció por 83-82 a Serbia y Montenegro en la ronda preliminar.