Una escuela de fútbol de Bolivia se financia criando avestruces

El dueño de la institución es Ramiro Blacut, ex entrenador de la selección boliviana, que creó la entidad con el objetivo de convertir en futbolistas a los niños pobres de la región de Coroico. Allí nació el reconocido Ramiro Castillo, que alguna vez pasó por River

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El sueño del ex seleccionador de Bolivia Ramiro Blacut de convertir en futbolistas a los niños pobres de una región tropical lo llevó a criar avestruces, una insólita forma de financiar su escuela de fútbol.

A 96 kilómetros de la ciudad de La Paz, en la localidad de Coroico, Blacut intercala en sus jornadas el trabajo en la granja y la escuela que lleva su nombre, donde unos 140 niños de entre 8 y 18 años aprenden los secretos del balompié.

El "profesor Blacut", como se lo llama cariñosamente en Coroico, fue uno de los técnicos de la selección boliviana en las últimas eliminatorias mundialistas y antes estuvo al mando de los clubes ecuatorianos Aucas, El Nacional y el Deportivo Cuenca, entre 1999 y 2000, y de varios conjuntos bolivianos.

Precisamente fue en Ecuador donde comenzó a pergeñar la idea de fundar una escuela de fútbol gratuita en un lugar como los Yungas de La Paz, a cuya jurisdicción pertenece Coroico, y "donde la gente no tiene oportunidades y en general es de bajos recursos", dijo hoy a EFE el entrenador, de 62 años.

"Tenemos que tratar de que los chicos tengan una capacidad grande, muy superior, como para que también puedan encontrar oportunidades de mejorar su nivel de vida siendo futbolistas", o en otros oficios, manifestó.

Desde hace quince meses funciona la academia que lleva su nombre, a la que asisten regularmente los hijos de los habitantes de Coroico y también de comunidades campesinas que están incluso a unos 30 kilómetros de distancia.

El talento futbolístico no es ajeno a esa región, ya que allí, en el municipio de Coripata, nació el recordado Ramiro "Chocolatín" Castillo, ex jugador de River y de la selección boliviana, que se suicidó en 1997, cuando tenía 31 años.

Castillo también jugó en Instituto de Córdoba, Argentinos Juniors, Rosario Central y Platense, en el Everton chileno, y en el The Strongest y el Bolívar, de La Paz.

La idea de Blacut es que sus alumnos puedan viajar al exterior en el futuro, tal como sucede con la exitosa experiencia de la academia de fútbol "Tahuichi Aguilera", de la ciudad oriental de Santa Cruz de la Sierra, semillero de figuras del balompié boliviano.

Para subvencionar la educación gratuita de los jóvenes, Blacut montó la granja con 28 avestruces que importó de Perú.

La idea es exportar la carne y el cuero de las aves, que se convirtieron en una de las atracciones de este pequeño y turístico pueblo, dijo el técnico, y aclaró que el negocio podrá ser rentable únicamente a partir de tres, cuatro o cinco años.

Además de las instalaciones futbolísticas, el ex seleccionador también quiere montar albergues para niños de zonas alejadas y talleres de oficios para darles una formación integral.

Sólo de esta forma esos niños tendrán "en su futuro un nivel de vida mejor", agregó el adiestrador, que ha convertido este proyecto en un objetivo vital, aunque sin excluir completamente la posibilidad de volver a dirigir un equipo de primera división.

No obstante, sostuvo que las posibilidades de hacer un "trabajo bueno" en el fútbol boliviano chocan, por el momento, con "obstáculos" que repercuten "en pérdidas de tiempo" y frustraciones deportivas.

Fuente: EFE

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