La peculiar historia sucedió en la ciudad salvadoreña de Usulután cuando un grupo de personas se reunió el 17 de septiembre de 1923 con el objetivo de constituir una sociedad deportiva que respondiera a los anhelos e intereses del desarrollo del pueblo, en el sentido de llevarle alegría en sus ratos de ocio a través del deporte que más apasiona en el mundo, el fútbol.
Motivados por ello, fundaron el equipo ?Tecún Umán?. La primera junta directiva estuvo constituida por 53 personas que creían que ese nombre perduraría con el correr del tiempo.
Pero el nombre del equipo Tecún Umán duró sólo seis días. Lo curioso no fue el cambio, sino cómo pasó a llamarse el club: Luis Ángel Firpo. Sí, en honor al boxeador argentino.
¿Por qué los dirigentes decidieron cambiar en forma tan repentina el nombre?
Sucedió que el 24 de septiembre de 1923 (seis días después de la fundación) en el Polo Grounds de Nueva York, el boxeador argentino Luis Ángel Firpo, conocido mundialmente como ?el Toro de las Pampas?, protagonizó una de las grandes e insólitas peleas contra el entonces campeón mundial de peso pesado Jack Dempsey.
En ese combate, el norteamericano hizo caer al argentino en reiteradas ocasiones, pero éste siempre lograba recuperarse de manera épica. Luego, el local ganó por nocaut en un discutido fallo del árbitro.
Más allá del resultado, la pelea asombró a todo el mundo y causó mucho orgullo a todos los argentinos. Lo anecdótico es que en El Salvador no pasó inadvertido.
Influyó tanto en la directiva del Tecún Umán, amantes del fútbol pero también del boxeo, que hizo reaccionar a su presidente Manuel Hinds, que propuso una reunión y se cambió el nombre del club por el de Luis Ángel Firpo.
Poco tiempo después se acordó utilizar los colores rojo y blanco para la camiseta, a los que más tarde se le agregó el color azul y el logo con la figura de un toro en honor al gran boxeador argentino. La idea era que el equipo reflejara la hombría, la fuerza y el coraje del pugilista.
En 1950, Firpo viajó a El Salvador y conoció el club que nació con un nombre pero que cambió por el suyo sin que él se le propusiera y, mucho menos, se lo imaginase.