Difícil era pensar antes del Mundial que José Pekerman podía llegar a incluir a 22 jugadores durante los cinco partidos del Mundial. Pese a ello, el técnico optó por la rotación. Sin embargo, hubo una base que se mantuvo y que le cumplió a las expectativas.
Roberto Abbondanzieri: El arquero que necesitaba la Selección. Le cumplió hasta a los más pesimistas. Hasta a aquellos que lo criticaron diez días antes del Mundial, cuando Argentina enfrentó a Angola en Salerno. El, tranquilo, acalló a todos: un trabajo silencioso que se vio truncado cuando se lesionó frente a Alemania. Una lástima: para los penales es un especialista.
Leonardo Franco: Entró en una difícil jornada, cuando Argentina estaba arriba 1-0 frente a Alemania y quedaban pocos minutos para el final. Al menos, se dio el gusto, aunque, quizás, se esperaba más de él en la definición por penales.
Fabricio Coloccini: Reemplazó a Nicolás Burdisso en aquel empate frente a Holanda, cuando la Selección se despidió invicta del ?grupo de la muerte?. Jugó bien, y, sorpresivamente, no fue titular frente a México. Tuvo otra correcta actuación frente a Alemania.
Roberto Ayala: El mejor de todos. Cuesta decirlo, pero hay que admitirlo: el que más brilló en el Mundial no fue un delantero sino uno de los defensores. Clave en la recuperación, contagió de mística al equipo, le dio fuerza y seguridad desde el fondo. De lo mejor, lejos, de lo mejor. Por algo, estuvo en todos los partidos.
Gabriel Heinze: Irregular. De buena tarea frente a Costa de Marfil, se bancó al ?bravo? de Didier Drogba. Una amarilla le costó que lo preserven para el partido frente a Holanda. Ante México pudo haber sido expulsado, pero zafó. Después, recuperó su nivel y ante Alemania también cumplió.
Gabriel Milito: Jugó sólo contra Holanda. Reemplazó a Heinze: el orden de los factores no alteró el producto y jugó un gran partido.
Juan Pablo Sorin: Cuesta definir el Mundial del capitán de la Selección. Ni por lo malo ni por lo bueno: quizás, no cumplió con las expectativas que todos depositaron en él para el ataque. Algo contenido, se dedicó a la marca. Faltó frente a Holanda y el equipo no lo sintió. Le faltó proyección, pero, así y todo, marcó mucho en defensa.
Leandro Cufré: Reemplazó a Sorin frente a Holanda. Se dio la lógica: bien en defensa, cero proyección.
Lionel Scaloni: Fue de lo más bajo técnicamente del equipo. Ante México, tuvo varios problemas en defensa, imprecisiones en ataque.
Nicolás Burdisso: El partido frente a Holanda lo tendrá como uno de los tristes recuerdos. Se ganó un lugar antes de empezar la Copa del Mundo, pero ante los europeos sufrió una lesión que lo marginó del resto del Mundial. Una lástima: venía en gran nivel.
Luis González: Entro los minutos finales frente a Costa de Marfil: fue amonestado. Después, arrancó de titular frente a Serbia y se lesionó. Ante Alemania se reivindicó, pero no alcanzó para que Argentina clasificara a semifinales.
Esteban Cambiasso: Otro que falló en el ataque y apenas que cumplió en la marca. Al igual que Sorin, se esperaba más su influencia en la ofensiva argentina. Tuvo su mejor partido frente a Serbia, cuando reemplazó a Lucho González. Sus flojas actuaciones le quitaron la titularidad. Al menos, se quedó con el mejor gol del campeonato.
Maxi Rodríguez: Jugó todos los partidos. Un tractor por el costado derecho. Y hasta por el izquierdo. Hizo tres goles, entró como tapado y se destapó con un tanto clave frente a México. Una de las figuras inesperadas del Mundial.
Javier Mascherano: Fue de menor a mayor. Desde aquella irregular tarea frente a Costa de Marfil hasta sus dos últimos partidos en los que se adueñó del mediocampo. Fue el termómetro: un jugador, por su características, irremplazable en cualquier equipo del mundo.
Pablo Aimar: Sabía que podía no llegar a tener, siquiera, unos minutos en el Mundial. El principio, encima fue un presagio: con Costa de Marfil ingresó 30 segundos. Después, tuvo la chance de disputar los últimos diez frente a Holanda y también contra México, cuando le dio movilidad al ataque argentino.
Juan Román Riquelme: Otro difícil de calificar: pese a sus flojas actuaciones, tuvo destellos de su nivel. Lo peor, sí, fue su partido frente a Alemania, cuando no se encontró con el equipo. Y el equipo no lo encontró. Irregular.
Hernán Crespo: Fue de mayor a menor. De sus excelentes actuaciones frente a Costa de Marfil y Serbia y Montenegro, a su desaparición frente a Alemania, finalizando el Mundial en el banco de suplentes, extenuado.
Javier Saviola: Empezó en gran nivel el Mundial. No estuvo contra Holanda y frente a México no tuvo las mejores tardes: el banco argentino, repleto de joyas ?Tevez y Messi, lo terminaron de sepultar entre los suplentes frente a Alemania.
Lionel Messi: Jugó menos de lo que se esperaba. Empezó el Mundial como lo terminó: en el banco de suplentes. No estuvo ni en el primer ni el último encuentro. Muchos, se quedaron con las ganas de ver su magia. Otros, no se conformaron con lo que dio en los minutos que le tocó entrar. Tendrá revancha, seguro.
Carlos Tevez: En lo que le tocó, cumplió. Frente a Serbia anotó un golazo, ante Holanda fue imparable, pero le faltó el gol, complicó a la defensa mexicana y fue de lo más alto ante Alemania. Otro que tendrá revancha en 2010. Y de titular.
Rodrigo Palacio: Ingresó unos minutos frente a Costa de Marfil y, como único delantero, se le hizo difícil.
Julio Cruz: Disputó los instantes finales frente a Holanda y ante Alemania. No pudo hacer mucho.