Entre Ríos atrae al turismo con los complejos de aguas termales

Comenzó la temporada y se calcula que más de 2 millones de personas visitarán los nueve centros termales que existen en la provincia. En los últimos meses se invirtieron más de 140 millones de pesos en infraestructura hotelera

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La temporada de las termas comenzó en Entre Ríos para la cual se aguarda la llegada de unos 2 millones de turistas hasta septiembre, que es hasta cuando se extiende la mayor afluencia de público que concurre a disfrutar de los nueve centros termales con los que cuenta la provincia.

El verano, tradicionalmente temporada baja, marcó un registro inédito en las termas, cuando entre enero y marzo las visitaron unos 300 mil turistas, un 40 por ciento más que en igual periodo de 2005, lo que auguró buenas expectativas para la temporada alta.

"Se trabajó mucho en el último año para posicionar la marca y el producto en distintas ferias turísticas dentro y fuera del país", destacó a DyN, el subsecretario de Turismo de Entre Ríos, Adrián Stur, quien destacó que entre 2005 y 2006 "se han invertido unos 140 millones de pesos en más de 3.700 nuevas plazas de alojamiento".

Entre Ríos cuenta con 25 mil plazas de alojamiento en hoteles y hosterías, que sumadas a los bungalows, cabañas y departamentos que se agregan a la oferta de hospedaje, totaliza unas 45 mil ubicaciones para dormir.

La provincia tiene nueve centros termales ubicados en Colón, Concordia, Chajarí, Federación, Gualeguaychú, La Paz, Villa Elisa, Villa San José y María Grande.

"El interés por visitar las termas ha crecido tanto, que a esta altura las reservas hoteleras están a tope y ya hay que derivar a los turistas a ciudades vecinas a las que poseen centros termales", explicó Stur.

Los principales visitantes provienen de Capital Federal, la provincia de Buenos Aires, y la ciudad de Rosario.

"En Entre Ríos se da lo que se denomina turismo repitente , es decir, hay visitantes que vienen a la provincia entre 2 y 3 veces al año", destacó el secretario de Turismo.

La importancia del termalismo y el cuidado de los recursos es tal en la provincia, que a comienzos de este año se promulgó la Ley provincial de Termas, que implica la regulación de la actividad por parte del Estado provincial.

Al respecto, Stur señaló que "antes de la Ley no existían normas nacionales, que apunten a trabajar con el recurso, sus posibilidades potenciales y el impacto ambiental".

A partir de esta legislación, la provincia realiza un control por monitoreos del agua que se saca de la tierra, así como su reinyección, con un filtrado para devolverla en las mismas condiciones en que fueron extraídas, para ser reutilizadas.

Cuando se detecta una anomalía en el sistema, automáticamente se corta el suministro, y las llaves que permiten volver a abrir el abastecimiento están en manos del gobierno provincial.

"Es la primer provincia con esta ley", subrayó Stur, quien puso de relieve que a partir de ella "se clausuraron varios complejos que no respetaron las normas, uno de ellos totalmente aunque ya se recuperó, y otros tuvieron que trabajar para poder funcionar".

El objetivo es crear una estrategia del uso del recurso, controlar el medio ambiente y la devolución del agua termal hacia el río y la tierra.