La historia del tornero que sacó a Deportivo Merlo de la Primera C

Néstor Ferraresi dirige al equipo que ascendió a la B Metropolitana. En forma paralela, trabaja en un taller de Caseros. En diálogo con Infobae.com, confesó que le gustaría conocer a Passarella. Una muestra de cómo se vive el fútbol de Ascenso por dentro

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"Sólo nosotros sabemos por las cosas que pasamos". La frase suele resonar paredes afuera de cualquier vestuario al que le llegue un éxito tras un período de sufrimiento. Para que lo escuche el mundo, aunque haya con suerte mil testigos directos y rara vez una cámara de televisión. "Desahogo" y el clásico "se lo dedicamo' a todos", son palabras que denotan un cariz más racional o de desenfreno, respectivamente. Néstor Ferraresi es el máximo responsable de que dos imágenes tan disímiles se fundan en un único significante: la alegría por un logro deportivo cuando la mano viene pesada.

Director técnico de Deportivo Merlo, flamante campeón de la C del fútbol argentino, Ferraresi le explicó a Infobae.com cómo un equipo, el suyo, pasó de estar al borde del abismo de la D para disfrutar hoy de prepararse y pelear en la B Metropolitana. "Es una gran satisfacción, es para festejarlo en familia", reafirma apenas horas después de haber goleado 5-3 a San Martín de Burzaco y haber conseguido el ansiado ascenso.

El sabor de la gloria no borra huellas de épocas duras: "Hemos pasado momentos malos. De afuera parece que somos un equipo poderoso, pero en realidad somos muy humildes. El doping positivo de (Fredy Nell) Ceriani ?en octubre del año pasado, por un derivado de marihuana y cocaína-, fue una de esas cosas".

Ante todo, es consciente de las diferencias entre el equipo que tomó cuando asumió y el que se acaba de consagrar campeón. "Agarré un plantel muy desanimado, con uno de los peores promedios. Me querían echar a todos los jugadores y yo dije que no, que había que dejar una base. Al final quedó prácticamente el mismo grupo del año pasado, con dos refuerzos. Después vino un tiempo de mucho trabajo, aunque es cierto que me ayudaron los resultados. El año pasado quedamos en la puertita, cuando perdimos la Promoción", reseña.

Y en el mismo sentido, continúa: "La primera medida fue que entrenáramos a la mañana, para parecernos lo más posible a un equipo de Primera, o del Nacional B. Pero también es cierto que ayudé en el tema de los sueldos, porque los directivos pagaron todo a término y así se pudo trabajar mejor o al menos disimular las falencias que tiene cualquier equipo de la categoría. Ahora van a tener que ajustarse otros detalles".

Deportivo Merlo arrasó en la temporada al ganar las dos fases. Pero la regularidad no sólo quedó expuesta en los números sino además en una impronta que lo identifica: el buen juego. "Es un gusto personal; a mí siempre me gustó ese estilo, con pelota al piso, incluso cuando yo era jugador. Hemos salido a la cancha con cuatros enganches, o con tres delanteros. Y por algo somos el equipo más goleador del fútbol argentino. Aparte me asombra cuando plantean si Riquelme y Tevez pueden jugar juntos. ¡Yo me pregunto cómo Hrabina y Pasuchi podían jugar juntos!", bromea.

Se identifica con Daniel Passarella "por lo que transmite, por su personalidad, porque va al frente". "¿Si me imagino como coequiper suyo? No, con conocerlo me alcanza", explica un entrenador que alguna vez tuvo que pedirles a sus dirigidos que lleven una pelota a los entrenamientos por falta de balones.

Ferraresi tiene un pasado de jugador que, entre sus máximos logros, cuenta el haber formado parte de una selección del ascenso que en 1984 realizó una gira por Malasia. "Fue una experiencia muy buena. Tenía 20 años y me tocó estar en un lugar muy distinto a todo, que no conocía. Estábamos con Colombatti, Walter Fernández, el "Cholito" Vega. O sea, los mejores jugadores de la B", cuenta.

Y un presente en el que no todo es fútbol, ya que simultáneamente trabaja en el torno del taller de su padre, Coco, del barrio de Caseros. "Siempre lo hice, desde cuando jugaba y tenía 17 años hasta hoy, a los 43. Si bien gozo de un buen sueldo, no pienso en dejar el torno, porque hoy soy técnico y tengo trabajo, pero en el futuro no sé qué puede pasar", asegura, y sueña: "Ahora si el día de mañana me toca dirigir a River...".
 
Pedro Fermanelli
redaccion@infobae.com
Foto: gentileza www.clubdeportivomerlo.com.ar