Total y ENI se van de Venezuela y PDVSA asume el control

Las petroleras europeas no aceptaron el nuevo esquema de producción mixta impuesto por el gobierno de Chávez, que decidió rescindir los convenios operativos

Las firma francesa Total y la italiana ENI dejaron de operar en Venezuela tras la entrada en vigor de un nuevo esquema de explotación petrolera que obliga a las trasnacionales a asociarse con minoría accionarial a la empresa estatal PDVSA.

Total y ENI "no aceptaron" el nuevo esquema de "empresa mixta", por lo que Petróleos de Venezuela SA (PDVSA) rescindió los convenios operativos firmados con esas empresas en la década pasada y "asumió las operaciones de los campos" que controlaban, afirmó ministro de Energía y presidente de la estatal, Rafael Ramírez.

Ambas empresas no podrán asociarse con PDVSA bajo el nuevo esquema porque concluyeron los plazos legales, agregó Ramírez en rueda de prensa en la sede de la petrolera estatal de Venezuela, quinto exportador mundial de crudo.

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Las empresas mixtas, derivadas de la Ley de Hidrocarburos del 2001 y aprobadas el pasado 30 de marzo por el Parlamento, sustituyeron los convenios operativos firmados por 22 trasnacionales como parte de la llamada "apertura petrolera".

PDVSA hará frente a "cualquier litigio" que entablen Total y ENI amparadas en el arbitraje internacional previsto en los extintos convenios, pero Venezuela espera llegar a "acuerdos", dijo Ramírez.

Total explotaba el campo Jusepin, con producción de 33.000 barriles diarios, crudos pesados en la Faja del Orinoco en una asociación estratégica junto con PDVSA y la noruega Statoil, y gas libre en el campo Yucal Placer.

La italiana ENI explotaba el campo Dación, con una producción de 50.000 barriles diarios.

El pasado 31 de marzo, 16 petroleras acordaron con PDVSA migrar al esquema de empresa mixta, entre ellas la hispano-argentina Repsol YPF, las estadounidenses Chevron y Harvest, la anglo-holandesa Shell, la británica British Petroleum, la China National Petroleum, la brasileña Petrobras y la japonesa Teikoku.

También las extranjeras CGC, Tecpetrol, Perenco, y las nacionales Suelopetrol, Vinccler, Inemaka y Open.

La estadounidense Exxon Mobil vendió en diciembre pasado a Repsol su participación del 25 por ciento en un convenio operativo que explotaba un campo con producción de 15.000 barriles diarios.

Bajo los "convenios operativos", calificados de "lesivos al interés nacional" por el Gobierno del presidente Hugo Chávez, las trasnacionales podían bombear hasta 500.000 barriles diarios de crudo en Venezuela, que produce unos 3,2 millones de barriles diarios según datos oficiales.

Ramírez sostuvo que en los convenios operativos las trasnacionales "no pagaban impuestos, declaraban pérdidas", y PDVSA estaba obligada a cubrir una serie de gastos que elevaban hasta "22 dólares" el costo de producción de un barril (159 litros) de crudo.

"Hasta el 2.018 las ganancias para Venezuela (bajo convenio operativos) era de apenas 6.000 millones de dólares frente a 37.000 millones de las empresas privadas", detalló Ramírez a la prensa.

En el nuevo esquema, PDVSA tendrá al menos el 60 por ciento de las acciones de la empresa mixta y el costo producción del barril "estará entre 7 y 8 dólares", lo que permitirá a la industria ahorrar unos 3.000 millones de dólares al año.

Las empresas mixtas, que tendrán una duración de 20 años, pagarán además "33,33 por ciento de regalía sobre ingresos brutos, un 50 por ciento de Impuesto sobre la Renta sobre la ganancia neta, y deberán dedicar un 1 por ciento de esa ganancia a proyectos sociales", dijo Ramírez.

Chávez ha dicho que el nuevo esquema petrolero forma parte de "un proyecto nacional" que busca lograr la "verdadera independencia y soberanía" del país.

"Por primera vez", ha dicho el gobernante, la riqueza petrolera llega al empobrecido pueblo venezolano mediante programas de educación, sanidad y alimentación.

Cifras de PDVSA indican que entre el 2004 y el 2005 ha invertido unos 12.000 millones de dólares en planes sociales y espera entregar unos 8.000 millones en el 2006.

Chávez señaló que la decisión de las trasnacionales de quedarse en el país revelan "al mundo que no es incompatible un proyecto nacionalista y revolucionario con la presencia de dignas empresas internacionales y del sector privado nacional".

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