Hoy se cumplirán 24 años de la recuperación transitoria a manos
argentinas de las Islas Malvinas y entre los muchos homenajes habrá uno con especial significación: comenzará a enlazarse el último eslabón del Monumento a Todos los Caídos que se erige en el cementerio de Darwin, en la Isla Soledad.
Ese eslabón es una imagen peregrina de la Virgen de Nuestra Señora de Luján, que por última vez estará en la Catedral Metropolitana durante la celebración de una misa antes de comenzar un periplo por distintas provincias que concluirá, precisamente, en Darwin, en ese monumento que hace 23 años comenzó a soñar un grupo de familiares de nuestros héroes.
Todo nació en ocasión del primer intento de llegar a Malvinas en el barco Lago Lacar por parte de familiares de caídos en la guerra. Allí, entre la frustración de un viaje que no pudo llegar a destino, a Héctor Cisneros se le ocurrió una idea por la que muchos lo tildaron de loco: levantar un monolito en el territorio ocupado, a la memoria de todos los argentinos caídos.
Corría el año 1983 y las heridas aún estaban a flor de piel, pero la Comisión de Familiares de Caídos inició un trabajo que no estuvo exento de los altibajos que en la Argentina puede tener un proyecto durante 24 años. Con los olvidos sucesivos de los gobiernos de turno incluidos.
En 1998 comenzó a redondearse el proyecto de levantar el monumento, hicieron la propuesta al entonces canciller Guido Di Tella y como nunca respondió, optaron por la embajada británica en Argentina. Y para su sorpresa, grata por cierto, el 6 de enero de 1999 les transmitieron que el Foreing Office (la Cancillería británica) lo había aprobado y tenían vía libre para hacerlo.
"Una vez logrado el permiso británico, llamamos a una selección de proyectos y terminamos optando por el de los arquitectos Carlos Daprile y Mónica Cordero y fue presentado en Londres por el presidente de la Comisión de Familiares de Caídos, Héctor Cisneros", relató el ex combatiente y colaborador de la Comisión, César González Trejo.
Tras un largo proceso de marchas y contramarchas, de una verdadera diplomacia paralela concertada con la diplomacia argentina para no incurrir en errores que pudieran afectar, comenzaron la ardua tarea de concientización social y recolección de fondos.
"Hasta que apareció el empresario Eduardo Eurnekian y ofreció hacerse cargo de todos los gastos que demandaba la construcción, traslado y armado del monumento en las islas", explicó González Trejo, quien casi al unísono con Cisneros resaltó que en el proyecto "no hay un peso del Estado argentino".
La obra se construyó en Ezeiza, con materiales, ingeniería y mano de obra argentinas y fue trasladada por un barco argentino.
Se trata de un semicírculo de 57 metros de ancho por dos metros de
altura compuesto por 24 placas de granito negro absoluto en las que figuran, por orden alfabético y sin grado militar alguno, el nombre de los 649 caídos.
Ese semicírculo en forma de dos extremidades que abrazan al cementerio de Darwin, tiene en el centro una plataforma con la cruz mayor y en el lado derecho la cripta donde se va a depositar la imagen de la Virgen de Nuestra Señora de Luján. Y completando la obra, una placa en homenaje a los héroes.
La obra incluyó también el cambio de todas las cruces del cementerio, con una placa de granito en cada una de ellas con el nombre de cada soldado caído y en la de los soldados desconocidos se respetó la frase colocada por los británicos, pero traducida al español: "Soldado argentino sólo conocido por Dios".
Con hidalguía, Cisneros confiesa que en las oportunidades que estuvo en Malvinas para ultimar los detalles del monumento y para su colocación, "los británicos nos trataron con mucho respeto". Y no sin dolor agrega: "Son mis enemigos, pero nobleza obliga debo decir que a veces encontramos la consideración que no tenemos en la Argentina continental".
Y a la hora de reconocer que por ahora nuestra bandera no podrá flamear en las islas, a pesar de que el monumento tiene un sector especial para colocarla en un futuro, el mentor de aquel sueño que hace 23 años parecía "cosa de locos" revela con una sonrisa un dato no menor.
"Cuando el general (Manuel) Belgrano creó la bandera se inspiró en el manto celeste y blanco de la Virgen, de la que era gran devoto. Así que estaremos llevando a Malvinas el origen mismo de nuestra enseña patria".