El ministro chino de Asuntos Exteriores, Li Zhaoxing, pidió hoy al Vaticano que "no se relacione con provincias o localidades de China", en respuesta al reciente nombramiento del obispo de Hong Kong, Joseph Zen, como cardenal.
"Pekín espera que el Vaticano no intervenga en los asuntos internos chinos de ninguna manera", señaló el ministro en una rueda de prensa ofrecida con ocasión de la reunión anual del Legislativo chino, una de las pocas que concede Li a la prensa acreditada en China.
El nombramiento de Zen como cardenal, anunciado el 22 de febrero en Roma por el papa Benedicto XVI, hará, según los analistas, que el obispo honkonguense ejerza de principal negociador entre el Vaticano y China, que rompieron relaciones diplomáticas en 1951.
El nombramiento no fue del agrado de China, como pudo comprobarse hoy en una nota de la agencia oficial Xinhua, en la que ni siquiera se nombra al cardenal Zen sino que se limita a hablar de "una persona de Hong Kong".
La Iglesia Patriótica china, desvinculada de Roma y autorizada por el Gobierno chino, felicitó el 23 de febrero a Zen por su nombramiento como cardenal, pero también pidió que no utilizara ese cargo para influir en la política china.
Hong Kong y China aplican la fórmula "Un país, dos sistemas" en sus asuntos religiosos, lo que permite que el Papa Benedicto XVI pueda nombrar obispos o cardenales en la ex colonia británica, algo que Pekín no admite en el resto del país.
China ha señalado repetidamente que para restablecer los lazos diplomáticos con el Vaticano -algo que según los expertos es uno de los principales objetivos de Benedicto XVI- Roma debe en primer lugar dejar de reconocer a Taiwán como un estado soberano y también comprometerse a no intervenir en los asuntos internos chinos.
Ambos países rompieron sus relaciones en 1951 cuando el Vaticano excomulgó a dos obispos nombrados por Pekín, que a su vez expulsó al nuncio apostólico.