Aseguran que las mujeres argentinas no quieren ir al ginecólogo

Así lo reveló una encuesta, que destacó que el 40% no cumplen con su control ginecológico anual y la mitad de ellas sólo vio al médico cuando tuvo hijos o no lo vio nunca

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(NA).-

El 40 por ciento de las mujeres argentinas no cumplen con su control ginecológico anual y la mitad de ellas sólo vio al médico cuando tuvo hijos o no lo vio nunca.



Así lo reveló una encuesta realizada por el Centro Latinoamericano Salud y Mujer (CELSAM), que además destacó que, mientras que el Papanicolaou se considera una estrategia de atención básica de la salud para lograr prevenir el cáncer de cuello uterino al diagnosticar lesiones precursoras del tumor, en Argentina se diagnostican anualmente 5.000 nuevos casos de este tipo de cáncer.



Según el estudio, múltiples son los factores que inciden en el momento en que una mujer decide no concurrir a los controles periódicos de su salud ginecológica.



En primer lugar, las mujeres más jóvenes temen al dolor físico que la consulta médica pueda ocasionarles.



"Desconociendo la técnica sencilla y rápida de recolección de una muestra para un Papanicolaou, las adolescentes suelen fantasear que el estudio será cruel y doloroso y lo posponen indefinidamente", señaló el informe del CELSAM.



En tanto, las de mayor edad temen que el médico les pudiera notificar un resultado adverso en sus estudios y prefieren mantenerse en la ignorancia de una supuesta enfermedad antes que recibir, en el peor de los casos, un tratamiento oportuno que les salvaría su vida.



Y para ambos grupos de edad, el pudor es muchas veces citado como el obstáculo que les impide concretar la visita al ginecólogo.



La encuesta reveló que, aún en presencia de una dolencia concreta, muchas mujeres eligen informarse en revistas o internet sobre posibles causas de sus molestias y automedicarse, lo que suele determinar una importante pérdida de tiempo y dinero ya que gastan en tratamientos no adecuados a su condición médica.



El 20,2 por ciento de los llamados recibidos durante el 2005 en la línea gratuita de información y orientación del CELSAM, se refirieron a problemas de la salud ginecológica.



Flujo, dolor mamario y las alteraciones del ciclo son las quejas más frecuentes de las mujeres que utilizan este servicio y que solicitan una orientación terapéutica para poder omitir una consulta con el ginecólogo.



Cuando la profesional que atiende la línea le recomienda asistir al médico para asegurarse un correcto diagnóstico y tratamiento, las mujeres exponen que el sistema público o las obras sociales son burocráticos y se les complica el acceso al turno y a la consulta.



La automedicación también involucra muchas veces al método anticonceptivo elegido.



En ese sentido, se indicó que el 53 por ciento de las mujeres que toman pastillas anticonceptivas declaran haberlas adquirido directamente en la farmacia sin receta médica, y el 21 por ciento eligió su método por sugerencia de familiares o amigos.



En estas circunstancias, se señaló que uno de cada tres llamados se refiera a cómo tomar correctamente las pastillas anticonceptivas.



Lejos de la consulta personalizada sobre anticoncepción, suelen persistir mitos sobre supuestos efectos adversos de las pastillas, y la falsa necesidad de hacer descansos en la toma, situaciones ambas que favorecen un uso incorrecto o inconsistente del método y privan a las mujeres de obtener el 99,9 por ciento de eficacia que las pastillas aportan cuando se las toma correctamente.



Cuando el método elegido es el Dispositivo Intrauterino (DIU), muchas mujeres manifiestan sus dificultades para poder concretar esta elección.



El 34,2 por ciento de los llamados con respecto a este método, se motivaron en la necesidad de saber dónde se lo podían colocar gratuitamente, lo que evidenció el desconocimiento de la oferta de anticoncepción que propone desde hace tres años el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable en todos los hospitales y centros de salud del país.



Otro aspecto desconocido del programa es que los adolescentes pueden consultar a los servicios de ginecología y anticoncepción desde los 14 años sin la necesidad de ser acompañados por un mayor.



Los hijos, la casa, las compras, son citados frecuentemente como los motivos que impiden efectivizar la consulta médica.