El ministro de Seguridad de Libia, Nasr Mabrouk, fue apartado el sábado de su cargo y el ministro italiano para las Reformas Institucionales, Roberto Calderoli,
renunció como consecuencia de la represión frente al consulado de Italia en Bengasi por la que murieron once personas.
La protesta se centró en el consulado de Italia en Libia debido a que Calderoli, de la derechista Liga del Norte, vistió ante las cámaras de televisión una camiseta estampada con una de las caricaturas de Mahoma que desataron las manifestaciones deislamistas en varios países.
Calderoli presentó su renuncia a pedido del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, informó la agencia italiana ANSA, en tanto la suspensión del ministro libio fue informada por una fuente gubernamental en Trípoli.
Por otro lado, en Londres y Viena hubo manifestaciones pacíficas contra los dibujos, aunque en Pakistán, el gobierno le advirtió a grupos islámicos radicales que no realicen demostraciones en la capital este fin de semana, mientras que la policía en otra ciudad disparó contra una multitud que intentaba incendiar tiendas durante una protesta, según AP.
Las autoridades comenzaron a reprimir las manifestaciones organizadas para protestas por las caricaturas después de que al menos cinco personas murieron en disturbios la semana pasada en diversas ciudades del país.
Por su parte, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, mantuvo ayer un diálogo telefónico "largo y amistoso" con el líder libio Muammar Kadafi, en el que acordaron que los hechos violentos en Bengasi no deben empañar las relaciones amistosas entre ambos países, informaron fuentes oficiales italianas.
"Ambos concordaron en el hecho de que el grave episodio no debe en ningún modo repercutir negativamente sobre las amistosas relaciones entre Italia y Libia y sobre su ulterior desarrollo", indicó la presidencia.
Kadafi expresó su "pesar" por lo ocurrido en Bengasi y Berlusconi expresó "profundo dolor por las víctimas y por losnumerosos heridos libios", además de agradecer al líder libio la intervención de las fuerzas de seguridad que pudo "llevar a lugar seguro al personal del consulado italiano".
De las once personas muertas ayer, cuatro eran egipcios y palestinos, dijo hoy Seif al-Islam Kadafi, hijo del líder libio, al dar en Trípoli el primer informe oficial de las acciones.
Centenares de manifestantes lograron romper ayer el cordón policial que rodeaba al consulado en Bengasi, nordeste de Libia, e incendiaron cuatro automóviles, entre ellos el del cónsul general, Giovanni Pirrello.
La policía libia puso a salvo al cónsul, a su esposa, y a todo el personal que se encontraba en el lugar en tanto disparaba contra la muchedumbre, según las imágenes de la televisión local.
El embajador de Roma en Trípoli, Francesco Trupiano, opinó que la violenta protesta contra esa sede diplomática "nace en las manifestaciones contra las caricaturas del profeta Mahoma".
"Sabíamos que habría una manifestación en Libia, pero no esperábamos que fuera un hecho tan violento. La situación se descontroló e intervino la policía", comentó.
El presidente italiano, Carlo Azeglio Ciampi, el jefe de gobierno, Silvio Berlusconi y el ministro de exteriores, Gianfranco Fini, están "en permanente contacto analizando la situación", sostuvieron fuentes gubernamentales