Los padres de Ariel Malvino rompieron el silencio

Piden a los jóvenes que están sospechados en el asesinato de su hijo y en realidad no participaron del asesinato que "terminen con esta pesadilla" y "digan quién lo mató. Aseguran que no sienten deseos de venganza, sino de justicia y piden a los asesinos que "asuman sus responsabilidades"

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Alberto Malvino,

el padre de

Ariel,

el joven de 21 años que fue asesinado a golpes durante una pelea ocurrida en la playa brasileña de Ferrugem, aseguró que tanto a él como su esposa,

Patricia

, no los "abriga ningín espíritu de revancha", pero creen que su hijo merece "justicia" y necesitan que se esclarezca lo que le ocurrió, porque "es el único motor" que tienen para "salir adelante".



"Yo soy escribano y no he ejercido la abogacía, pero conozco los fundamentos del derecho y la muerte de mi hijo merece justicia", expresó el padre del joven que fue asesinado 19 de enero pasado en la pequeña playa de Ferrugem. A Ariel lo golpearon durante una pelea y tras derribarlo, le arrojaron una piedra de gran tamaño. La Policía brasileña habría identificado a los sospechosos por el hecho, que de acuerdo a versiones oficiales, serían oriundos de Corrientes.



En una entrevista concedida al diario

Clarín

, Malvino pidió a los jóvenes que no tuvieron que ver con el hecho, pero en este momento se encuentran sospechados, que "colaboren para que esta pesadilla termine también para ellos" en la investigación del caso.



"Queremos que los chicos que no fueron queden afuera de toda responsabilidad, pero les pedimos que ayuden, que cuenten lo que pasó, que digan quién lo mató", reclamó Malvino.



Al dirigirse a los responsables de la muerte de su hijo, dijo que si fuera su padre les diría que "se tienen que asumir sus responsabilidad", porque "los adultos y la gente honesta se hacen cargos de sus actos", tras sostener que "Ariel era un hombre y estos jóvenes son hombres".



Malvino aseguró que tanto a él como a su esposa no habían hablado hasta el momento porque no tenían "nada que aportar, pero tampoco nada que ocultar".



"Somos personas de trabajo, transparentes. En nuestro corazón no tenemos rencor: sólo hay amor y buenos sentimientos. Somos así y así era nuestro hijo. No odiamos a nadie y queremos que se maneje todo dentro de la Ley. Confiamos plenamente en la Justicia argentina y en la brasileña", añadió.



La preocupación del matrimonio es reconstruir una vida que giraba en gran parte sobre Ariel. "Son muchos los sueños truncos. Ariel se recibía este año de abogado, le faltaban apenas unos finaless. Teníamos el sueño de trabajar todos juntos, él iba a arrancar conmigo en la escribanía. Estábamos a punto de comenzar unas reformas para hacerle un espacio en la oficina y tuviera un lugar. Esos sueños se murieron con él".



"Tenemos que encarar un proyecto de vida, armarnos para seguir adelante. Tenemos que encarar un proyecto nuevo y definir adónde encauzar todo el amor que tenemos adentro. Ya no tenemos a quién darle todo ese cariño. Ya no tenemos en quién proyectarnos. Creemos que Dios nos va a ayudar a encontrar algo que nos devuelva las ganas de vivir y de pensar en el futuro. Por ahora, el futuro era Ariel, y Ariel ya no está", expresó.