Los argentinos, fanáticos del Botox

El uso de la toxina botulínica creció en 53% durante el 2005. El boom estético sigue firme como el tratamiento de elección para las mujeres y hombres que buscan deshacerse de las arrugas faciales. La aplicación es muy popular por ser mínimamente invasiva y lograr una "expresión natural", dicen los especialistas

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(NA) -- Las aplicaciones de la toxina botulínica, Botox, en el país aumentaron en 2005 un 53 por ciento respecto al año anterior, tanto para sus aplicaciones estéticas como terapéuticas.

El boom estético de Botox sigue firme como el tratamiento de elección para las mujeres y hombres que buscan deshacerse de las arrugas faciales.

Así se reafirmó el liderazgo de esta opción no quirúrgica que, según los especialistas, permite devolver al rostro "un aspecto joven y saludable de manera mini invasiva, segura y efectiva".

"Hoy médico y paciente tienen un mismo objetivo: suavizar las arrugas, mantener una expresión natural y evitar así las caras tensionadas", coincidieron las médicas Mónica Milito y Laura Szafirstein.

Por otro lado, las aplicaciones terapéuticas de Botox también tienen una trayectoria de más de 15 años, que le han permitido ser considerado también como el tratamiento de elección para una serie de patologías que comprometen grupos musculares (como espasticidad, distonías, blefaroespasmo, etc), con el objetivo de relajar dichos músculos y favorecer la movilidad y calidad de vida de las personas.

Para su uso estético, la toxina botulínica se aplica en las zonas de patas de gallo, entrecejo y frente, como así también para las líneas que aparecen en cuello para mejorar el aspecto y lucir un buen escote.

A nivel terapéutico, numerosos investigadores realizaron estudios avanzados con Botox y descubrieron diversas aplicaciones en diferentes áreas médicas como la oftalmología, neurología, fisiatría, urología y neuro-ortopedia.

El uso de esta toxina fue considerado como clave por los médicos en aquellas patologías que afectan grupos musculares y que se caracterizan por la contracción muscular, dificultades en la movilidad y funciones naturales.

Algunas de las patologías que se tratan con Botox son: distonías, blefaroespamo, distonía cervical, espasmo hemifacial, estrabismo, espasticidad, secuelas de parálisis cerebral infantil, migraña y vejiga neurogénica (estos dos últimos en investigación).

La aplicación de la toxina siempre se realiza a través de microinyecciones, tanto para uso estético como terapéutico, con el objetivo de relajar el músculo involucrado.