Al jefe de la barra brava de Boca no le fue tan mal. Ni tan bien. En lo personal, Rafael Di Zeo, líder de La Doce, se enamoró, contrajo matrimonio y se fue de luna de miel a Pinamar.
En lo público, Di Zeo enfrenta dos causas en la Justicia y una de ellas puede derivar muy pronto en un juicio oral.
El cabecilla de la hinchada del club de la Ribera se casó a principios de diciembre con Soledad Spinetto, una joven y bella muchacha que supo ser secretaria privada del gobernador bonaerense Felipe Solá.
Los primeros dias de enero Di Zeo y su mujer se mostraron a los besos por las playas pinamerenses. En Buenos Aires lo esperan los tribunales, donde está procesado por encumbrimiento y tenencia de documentos ajenos. Además, sigue adelante otra causa donde se lo acusa de organizar una asociación ilícita, delito que no es excarcelable.
El enjambre judicial, que no parece empañar las vacaciones playeras de Di Zeo, comenzó hace más de dos años cuando el juez de instrucción Mariano Bergés lo detuvo como responsable de los gravísimos disturbios ocurridos en 1999 antes del amistoso Boca contra Chacarita.
A Di Zeo le allanaron la casa y le encontraron dinero falso y DNI de otras personas que presuntamente eran apócrifos.
Sobre el líder xeneixe ya pesaba una condena a cuatro meses de prisión por incidentes en ese mismo partido, aunque la sentencia no está firme.
Según la revista Gente, la pasión de Spinetto por Boca la llevó a conocer a Di Zeo. Luego de varias idas a la cancha, nació el amor y comenzaron a tener citas más románticas.
Cuando trascendió el romance, Spinetto se quedó sin trabajo en la gobernación provincial. Ahora luce un tatuaje en la espalda que dice "Rafa". El amor...es más fuerte.