Araceli no se desnuda por su hija

La actriz Araceli González fue tentada por la revista Playboy Argentina para ser una de sus chicas de tapa pero su hija Florencia se negó a que aceptara. Fue así como convocaron a Dolores Fonzi quien, astuta como pocas, hizo unos cuantos pedidos más que interesantes

Guardar
 S&M 162
S&M 162

A pesar de ser una de las mujeres más hermosas de nuestro país y formar parte de la lista de las más deseadas por los hombres, Araceli González es una mamá que escucha los consejos de su familia, en especial de su hija Florencia, con quien mantiene una relación madre e hija muy buena.

Unos meses atrás, cuando Araceli había sido tentada con la propuesta de protagonizar uno de los capítulos más osados de Mujeres Asesinas,  la adolescente no sólo le había dado el visto bueno a su madre sino que la incitó enérgicamente para que lo realizara. Pero cuando en casa de Araceli sonó el teléfono y era la gente de Playboy, la nena dijo no.

Playboy Argentina no sólo le ofrecía la primera portada, algo que la iba a perpetuar en la historia de la revista que había desaparecido del mercado local en diciembre de 1995, sino que además su cachet iba a ser de veinticinco mil dólares, una propuesta que a Araceli le parecía excelente. Cuando estaba todo arreglado, Florencia dijo que no estaba dispuesta a ver a su madre desnuda y Araceli dio marcha atrás, renunciando al ofrecimiento.

Ante la negativa de González la publicación debió buscar otra persona y fue así como optaron por su colega Dolores Fonzi. La jóven actriz no tuvo problemas en aceptar y aunque el dinero que le ofrecían era mucho menor al de Araceli, estuvo más sagaz en el momento de negociar.

Fonzi exigió un porcentaje de las ganancias obtenidas por las ventas del ejemplar que la tenía como protagonista, además de solicitar que durante las sesiones de fotos no faltaran las bandejas de sushi, una de sus comidas predilectas. Pero las pretensiones de la pequeña diva no finalizaron ahí, sino que además pidió que enviaran perfumes a su casa y mientras estaban haciendo las tomas quiso que el estudio fotográfico estuviera colmado de golosinas. Los productores salieron rápidamente a comprar en un mayorista de la zona los dulces para la actriz.

Dolores, además, requirió el colgante de oro en forma de conejito que lució durante la producción. Algo así como un souvenir de su gran conquista erótica...