Fernando Noailles, se dedica a la doma desde los 12 años y a los 45 se encuentra instalado a 50 km de Madrid trabajando con método muy especial.
Experto en el comportamiento de los caballos, recurre a "susurrar palabras al oído de los animales", acompañándolas con caricias.
''Tranquilo, tranquilo, está todo bien. Eres muy bonito'', murmura Noailles mientras, junto con su asistente, rodean las patas traseras de un salvaje ejemplar.
Según detalla el diario "El Nuevo Herald" la rápida acción de Noailles evita que que el caballo gire y luego de ajustarles las patas cae de costado con un relincho.
Seguidamente el paciente entrenador se acera despacio, acariciando su crin, y se coloca junto al semental para calmarlo con palabras.
''El estilo tradicional implica mucha agresión, mucha violencia. Naturalmente en Argentina hay muchos caballos salvajes y responden a su manera'', señala Noailles.
Agregar que lo que se enseña siempre es que "el hombre es el depredador y el caballo la presa, pero hay que respetar la relación, utilizar su lenguaje, el lenguaje corporal''.