La prensa mexicana se quejó del arbitraje del paraguayo Carlos Amarilla en el partido que los Pumas de la UNAM perdieron por penales ante Boca Juniors, en la definición de la Copa Sudamericana.
Fundamentalmente, se cuestiona la decisión de amonestar y no expulsar al arquero Roberto Abbondanzieri cuando utilizó las manos fuera del área para cortar un profundo contraataque conducido por Ismael Iñíguez, en el segundo tiempo, cuando ya estaban igualados 1-1.
"No dejaron ser campeón a Pumas, Boca Juniors ganó por decreto", opina el deportivo Ovaciones, que luego amplía: "Con una manita del árbitro Carlos Amarilla, Boca Juniors de Argentina se proclamó bicampeón de la Copa Sudamericana".
Según dicho rotativo, "el desempeño del paraguayo fue exageradamente localista no sólo al perdonarle la tarjeta roja al portero Roberto Abbondanzieri, quien al minuto 62 atajó el balón con las manos fuera de su área para evitar una clara opción de gol de Ismael Iñiguez, ya sin rivales enfrente. Sino también porque con el silbato Amarilla inclinó el juego hacia la cancha del equipo mexicano al sancionar faltas inexistentes en las cercanías de la meta defendida por Sergio Bernal, para transformarse de árbitro en un atacante más de los xeneizes".
En cambio, el título del deportivo La Afición es estrictamente informativo: "Pumas cayó en penales". Pero ya en el comentario, no se ahorran consideraciones: "Lo que hizo el árbitro Carlos Amarilla es digno de una Liga llanera. Es por casos como el del paraguayo que dan ganas de agarrar a patadas a la FIFA cuando dice que todo está bien en el mundo del arbitraje".
"Lo que sucedió fue exactamente eso: Pumas acababa de empatar y estaba encima del equipo de Boca. En una rápida descolgada, Ismael Íñiguez encaró a Roberto Abbondanzieri, quien cortó la pelota fuera del área en una mano clarísima. Después, vino el show de la cobardía. Primero, el árbitro no había marcado nada. Después, advertido por su juez de línea, marcó la falta, pero en una decisión que no puede ser explicada por motivos deportivos, no expulsó al guardameta del equipo boquense", agrega.
La Jornada se permite un toque de humor al señalar que "perder por penales ya no es una maldición... es una costumbre" (por esa vía Boca venció a Cruz Azul en 2001 por la Copa Libertadores de América y Argentina a México en la Copa de las Confederaciones el año pasado).
En cuanto a la jugada clave, este diario es menos terminante al indicar que "el recién ingresado Ismael Iñiguez desaprovechó un contragolpe al enfrentar sin marca al portero boquense, quien tuvo que detener el avance con mano fuera de su área. Amarilla sólo lo amonestó porque un defensa había alcanzado a regresar a la portería".
También La Crónica de Hoy elige la mesura al titular que "Pumas pierde en penales la Copa Sudamericana ante Boca Juniors" para luego comentar: "Un hecho que marcó también el rumbo del partido, fue cuando al minuto 61, el arquero del Boca salió y metió la mano para cortar un ataque fuera del área contra el último atacante Puma y sólo lo amonestó en vez de expulsarlo".
"Gana Boca Juniors el bicampeonato, derrota a Pumas", es el título de Fútbol Mundial, que consideró: "Regular actuación del árbitro paraguayo Carlos Amarilla, quien incidió en el marcador, pues no expulsó a Abbondanzieri cuando tocó el balón con las manos fuera de su área en jugada clara de gol de Ismael Iñiguez, al minuto 61".