Un sistema argentino inédito para conservar momias en los museos

Se implementará en Salta, en el Museo de Arqueología de Alta Montaña, donde se exhibirán los cuerpos de los ?Niños de Lullaillaco?, restos de tres chicos incas hallados congelados posiblemente hace más de 500 años

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La empresa estatal de tecnología Invap con sede en Bariloche será la encargada de construir un sistema de conservación único en el mundo para exhibir a los "Niños de Lullaillaco" en el Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM) de Salta.

El sistema está basado en el almacenamiento en cápsulas móviles, a 20 grados bajo cero de temperatura y a alta presión, informaron científicos a cargo del proyecto.

Los tres niños incas fueron hallados en 1999, congelados en la cima del volcán Llullaillaco, a 6.700 metros de altitud, junto a 146 objetos que componen su ajuar, usado durante un ritual sagrado de hace 500 años, antes de la llegada de los españoles al lugar.

El Museo fue creado especialmente por el gobierno de Salta para resguardar, estudiar y difundir el hallazgo, y luego de un concurso internacional la entidad encargó a Invap la construcción de una estructura adecuada para la conservación de los niños.

Horacio Bóccoli, uno de los encargados del diseño, la construcción y la instalación del sistema, explicó a Télam que apenas Invap fue consultada por autoridades del Museo, sugirieron que contacten a una entidad con experiencia en la materia.
 
"Pero ya habían investigado en todo el mundo y descubrieron que no existe nada parecido, por lo que hay que crear una estructura que será inédita en la preservación arqueológica y antropológica", señaló Bóccoli.

Indicó que los niños no fueron momificados sino que se durmieron en el ritual para no despertar más, debido al frío y otras condiciones atmosféricas de esa altura.

Al bajarlos a la ciudad de Salta, las condiciones ambientales cambiaron drásticamente, y ahora Invap debe recrear esa situación en forma efectiva, además de construir una estructura óptima para exhibir a los niños en ese lugar, al que comunidades incas convirtieron en santuario.

Bóccoli dijo que "Invap fue elegido porque en la experiencia desarrollada en la industria nuclear y la espacial la empresa puede garantizar un sistema de alta confiabilidad y disponibilidad en el tiempo. En otras palabras, que no falle y funcione siempre en estrictas condiciones".

"Para ello debemos diseñar un sistema de protección contra tres riesgos: la suba de la temperatura, la incidencia de luz (ultravioleta e infrarroja) y la exposición al oxígeno. Esto provocaría respectivamente la descomposición de los cuerpos, su cambio de color y la oxidación, con un grave deterioro", explicó.

Desde que firmaron contrato, por casi dos millones de pesos, ya definieron que la mejor forma de conservar y exhibir los cuerpos será en tres cápsulas cilíndricas traslúcidas, construidas en acrílico, con alta presión y baja temperatura en su interior.

La presión servirá para alertar de cualquier cambio en el interior de cada cápsula (al disminuir delataría una falla en el sistema), y la temperatura se logrará con un gas especial (sin oxígeno) y artefactos de refrigeración especiales.

El equipo de frío tendrá una réplica alternativa, para que funcione en caso de falla del principal, y si el segundo también fallara, el sistema (que tiene alarmas conectadas a celulares) permite llegar con la solución al problema.

En cuanto a la luz, el lugar contará con lámparas especiales, que no emiten rayos UV o infrarrojos, y será iluminado sólo cuando haya público mirando la exposición.

Obviamente estará prohibida la toma de fotos con flash.

Las cápsulas serán exhibidas de a una por mes (también para bajar la exposición de los niños) en una sala vidriada, que también tiene un acondicionamiento especial, con modernos mecanismos de seguridad.

Igualmente los niños deben ser movidos con extrema precaución, para lo que están diseñando un sistema de mesas a un mismo nivel, que neutralizan vibraciones e impactos posibles.

Bóccoli estimó que todo estará concluido antes del invierno próximo, hasta cuando los niños permanecerán guardados en cámaras especiales sin acceso del público.

Cuando el Museo abra sus puertas, en la plaza principal de la ciudad, frente a la Catedral, llegar hasta la exhibición demandará el recorrido de 450 metros donde se expondrá el ajuar y otros elementos vinculados a la muestra.