Un tribunal oral dictó el sobreseimiento de la viuda del zar colombiano de la droga Pablo Escobar Gaviria, por lo que la mujer no será juzgada en una famosa causa iniciada en 1999 por supuesto lavado de dinero, y por la que estuvo detenida casi un año y medio.
La decisión fue dictada por el Tribunal Oral Federal 6 (TOF 6) y alcanzó a María Isabel Santos Caballero o Victoria Henao Vallejos, al hijo de Escobar Gaviria y su novia, al contador Juan Carlos Zacarías y dos empleados de éste último.
El TOF 6 dictó la resolución a la que tuvo acceso Infobae.com, a partir del sobreseimiento pedido por la fiscalía y debido a reciente jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, que sostiene que en caso de que los fiscales no acusen, la Justicia debe absolver.
Henao Vallejos, detenida en 1999, estuvo 17 meses presa acusada de ser la jefa de una asociación ilícita por el entonces juez federal y actual camarista Gabriel Cavallo, quien elevó la causa a juicio pese al sobreseimiento que había sido pedido por los fiscales Eduardo Freiler (actual colega de Cavallo en la Cámara) y Federico Delgado.
La causa motivó una dura disputa entre Cavallo y Freiler, que terminó con los fiscales apartados de la investigación.
Luego el fiscal Carlos Cearras pidió la elevación de la causa a juicio oral aunque dejó constancia de que estaba en desacuerdo con la ella por el déficit de las pruebas acumuladas contra la supuesta organización.
Ahora el TOF 6, integrado por José Martinez Sobino, Horacio Vaccare y Jorge Gettas, dictó la nulidad de la elevación a juicio y de acuerdo a la opinión de la fiscalía ante el tribunal, dictó el sobreseimiento de todos los acusados.
En la causa también estuvieron involucrados los conocidos abogados Luis Dobniewsky y Víctor Stinfale, ambos sobreseídos antes de que la causa fuera a juicio.
Victoria Henao Vallejos llegó al país rebautizada legalmente como María Isabel Santos Caballero por el gobierno colombiano -que, ahora se sabe, buscó proteger a la familia Escobar- y vivió con sus dos hijos Sebastián y Manuela durante cinco años en un departamento del barrio de Nuñez, hasta que fue detenida.
La mujer ingresó al país con documentos auténticos pero incurriendo en "falsedad ideológica", ya que las autoridades argentinas que le dieron la radicación lo hicieron aparentemente sin saber cuál era la verdadera identidad de la mujer.