La festividad de Diwali, que marca el inicio del año nuevo hindú, llenó hoy de luces, flores y regalos los hogares de la India, aunque este año está ensombrecida por los atentados terroristas del pasado fin de semana en Nueva Delhi, en los que murieron decenas de personas.
Diwali, la fiesta de las luces (y equivalente a la festividad navideña en Occidente), que simboliza el triunfo de la luz sobre las tinieblas, trajo hoy la alegría a la India, en cuya capital aún permanece el dolor por los atentados ocurridos el pasado sábado, que ha impedido a las familias de los más de 60 fallecidos y 200 heridos celebrar esta fiesta con la felicidad de siempre.
Millones de hindúes se congregaron esta mañana en los templos, decorados para la ocasión con profusión de velas de aceite y flores, para adorar a la diosa Laksmi, divinidad de la abundancia, a quien agradecieron lo que poseen y pidieron que les conceda riqueza y prosperidad.
Pero en la capital india los ritos religiosos tuvieron que celebrarse bajo fuertes medidas de seguridad ante el temor de que puedan llevarse a cabo nuevos atentados.
El primer ministro indio, Manmohan Singh, así como Sonia Gandhi, presidenta de la alianza gobernante, cancelaron sus conmemoraciones de Diwali en memoria de las víctimas de los atentados de Nueva Delhi.
En un mensaje difundido hoy, Singh pidió a la población que "se deje guiar por el mensaje de triunfo del bien sobre el mal que subyace a esta fiesta", y mostró su esperanza que Diwali y la celebración musulmana de Id-ul-Fitr, que marca el final del mes sagrado del ramadán y tendrá lugar el viernes, "cimenten la unión entre todas las comunidades religiosas del país".
Las calles de las ciudades indias amanecieron hoy con escaso tráfico y llenas de vendedores de guirnaldas de flores que exhibían su género en carros, improvisados puestos instalados en la calzada o, simplemente, colgado de las ramas de los árboles.
También vendedores de velas, de lucecitas de colores para decorar el exterior de las casas y de esculturas de divinidades, como el llamativo dios-elefante Ganesh, salieron a la calle para atender a los compradores de última hora.
Los hogares, ricos o pobres, han sido limpiados con ahínco en los últimos días y sus terrazas, jardines y paredes está decorados con luces y velas para esta ocasión especial, la fiesta más importante del año, en la que el servicio de correos se inunda de tarjetas de felicitación, las empresas hacen regalos a sus trabajadores y los particulares dan el aguinaldo a sus empleados.
Ya anoche empezaron los tradicionales fuegos artificiales y los vecinos salieron a las calles con petardos y cohetes causando un gran estruendo, una costumbre que se repetirá esta noche.
Los indios aprovechan el día de hoy para ir a casa de sus familiares y amigos a entregarles los regalos típicos de estas fechas: elaboradas velas, hermosos adornos florales, cajas rojas y doradas llenas de frutos secos, cestas de mimbre repletas de frutas, chocolates y dulces típicos del país.
Aunque son muchas las leyendas que rodean la celebración de Diwali, la más difundida afirma que este día festeja la coronación de Rama, la séptima encarnación del dios Vishnu, así como su retorno a la India después de un exilio de 14 años y su victoria sobre el rey-demonio Ravana.
Esta jornada, la más importante de una celebración que se prolongará durante los próximos cinco días, marca la fecha en que los contables inician sus nuevos libros de cuentas y los agricultores empiezan la siembra de las cosechas de invierno.
Pero la fiesta de Diwali no sólo es celebrada por los hindúes, ya que también marca el inicio de un nuevo año para los miembros de la comunidad jainista y es una fecha especial para la comunidad sij, que conmemora la llegada de su séptimo gurú a la ciudad de Amritsar, donde hoy se levanta el templo dorado, centro religioso de esta comunidad.