El huracán Beta pierde fuerza en Nicaragua y no llegaría a Honduras

El ciclón, que había tocado tierra en las localidades nicaragüenses de Karawala y Sandybay, perdió nuevamente intensidad y se encuentra en categoría uno. En Honduras se convertiría en tormenta tropical

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(EFE)- 

El huracán "Beta" pierde fuerza a medida que avanza hoy como ciclón de categoría uno por territorio de Nicaragua, en cuya costa caribeña entró esta mañana con vientos sostenidos de más de 169 kilómetros por hora y fuertes aguaceros.



El Centro Nacional de Huracanes de EEUU (CNH) informó que el ojo de Beta impactó tres horas antes en la costa este de Nicaragua como huracán de categoría dos en la escala de intensidad de Saffir-Simpson (de cinco grados), pero sus vientos ya eran de 150 kilómetros por hora, rebajando la categoría.



Las autoridades de Defensa Civil de Nicaragua informaron que el vórtice del ciclón tocó tierra en Karawala y Sandybay, en la costa sur del Caribe nicaragüense, litoral de donde fueron evacuadas más de 10 mil personas como medida preventiva.


 

El CNH pronostica un debilitamiento mayor aún para las próximas horas, cuando el fenómeno se mueva en tierra antes de alcanzar la costa del Pacífico nicaragüense en la mañana del lunes como depresión tropical.



El CNH indicó que Beta, pese a que todavía es un ciclón poderoso, tiene un tamaño pequeño, puesto que los vientos huracanados sólo se extienden a 30 kilómetros de su centro y los de tormenta tropical a 95.



El teniente coronel Alvaro Rivas, de la Defensa Civil nicaragüense, informó a la televisión local de que "apreciamos que el huracán Beta se está ejecutando en tierra firme entre los sectores de Sandybay y Karawala".



Rivas dijo que el huracán afectará los municipios de Karawala, la Cruz del Río Grande, Laguna de Perlas y Kukra Hill, en el Caribe sur.



Otra fuente de la Defensa Civil dijo a EFE que el huracán impactó ese sector del litoral sur con vientos sostenidos de 175 kilómetros por hora.



En las últimas horas del sábado los pronósticos indicaban que el huracán tocaría tierra en Puerto Cabezas, en el Caribe Norte, pero "el ojo de Beta fue bajando hacia al sur paralelo al litoral del Caribe", señaló Castillo.



El portavoz del Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención a Desastres (Sinapred), Juan Rodríguez, dijo que los lugares donde impactó el huracán se encuentran bajo la alerta roja (máxima alarma) decretada ayer por las autoridades caribeñas.



La fuente precisó que en todo el Caribe nicaragüense hay mas de 10.000 personas evacuadas en unos 20 centros de refugio, y que en estos sectores donde impactó el ciclón ya fueron evacuadas.



Otro boletín del CNH informaba que el ojo del ciclón estaba situado a 110 kilómetros al sur de Puerto Cabezas (Nicaragua) y a unos 225 kilómetros al sur del cabo de Gracias a Dios, en la frontera entre Nicaragua y Honduras.



"Beta", que había cobrado velocidad en las últimas horas y se mueve a 13 kilómetros por hora en dirección oeste-suroeste, es la vigésimo tercera tormenta tropical convertida en el decimotercer huracán de la temporada ciclónica en el Atlántico norte, que comenzó el 1 de junio pasado y termina el 30 de noviembre.



El ciclón descargó en su momento fuertes lluvias y oleaje que causó inundaciones en algunas poblaciones nicaragüenses tras haber afectado a la isla colombiana de Providencia.



El CNH pronostica para las próximas horas posibles inundaciones provocadas por las marejadas ciclónicas, de entre tres y cuatro metros de altura sobre el nivel normal de la marea, en la costa este de Nicaragua y al norte del punto donde "Beta" impacte en tierra.



La situación en Honduras

 

En varios departamentos del noreste de Honduras, "Beta" descargó en las últimas horas lluvias "muy fuertes", según los servicios meteorológicos locales, aunque el país ya no será impactado directamente, como se temía en principio, sino sólo por los vientos periféricos y con intensas precipitaciones.



Por otro lado, Beta está dejando fuertes lluvias en el noreste de Honduras, cuyas autoridades siguen alerta aunque el ciclón cambió de rumbo y podría no impactar directamente al país.



Los departamentos hondureños de Gracias a Dios y Colón, además del este de Olancho, registran lluvias "muy fuertes", dijeron hoy fuentes del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y de la Comisión Permanente de Contingencias (COPECO).



Sin embargo, no se produjeron inundaciones ni deslizamientos de tierra, aunque crecieron los caudales de varios ríos de aquella región, y tampoco hay reporte de víctimas, agregaron.



En Gracias a Dios fueron evacuadas unas 1.500 personas del municipio de Ramón Villeda Morales, cercano a Nicaragua, y de otras comunidades habitadas por indígenas misquitos, indicó a periodistas el jefe de Operaciones de la COPECO, Juan Ramón Salinas.



Las autoridades, empero, no cuentan con informes detallados de la situación en Gracias a Dios, una de las zonas más pobres y abandonadas de Honduras, porque el servicio telefónico está dañado desde hace varios días, admitieron fuentes oficiales.



El cambio de rumbo del "Beta" fue ocasionado por una masa de aire polar situada en el Caribe, entre Honduras, Guatemala y México.



La COPECO mantiene alerta roja (peligro) en los departamentos de Gracias a Dios, Colón, Olancho y El Paraíso, mientras que la amarilla (preventiva) incluye a Atlántida, Yoro, Comayagua, Francisco Morazán y Choluteca.



En los nueve restantes departamentos de Honduras, distribuidos en el Caribe y occidente, se mantiene la alerta verde (vigilancia).



La activa temporada de huracanes en el Atlántico norte marcó un récord en cuanto al número de tormentas tropicales con nombre propio: se regitraron 23 tormentas y trece huracanes, de los cuales cinco fueron "mayores", es decir que alcanzaron las categorías tres, cuatro o cinco en la escala de Saffir-Simpson.



Por primera vez en la historia, se necesitó recurrir a las letras del alfabeto griego para nombrar los fenómenos atmosféricos, ya que se completó la habitual lista de 21 nombres de mujeres y hombres en inglés, francés y español con la que los meteorólogos bautizan anualmente a las tormentas tropicales y huracanes en el Atlántico norte.