Un testigo declaró que Marcos le salvó la vida a las chicas el día del crimen

El abogado de la familia Schenone, Marcelo Adámoli, explicó que los proyectiles usados para el crimen fueron modificados para incrementar su poder destructivo. Dos peritos balísticos confirmaron que el arma homicida es la que le secuestraron Conzi en su dormitorio y los proyectiles eran "perfora chalecos"

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Un perito balístico aseguró anteayer que Marcos Schenone le salvó la vida a las dos chicas que viajaban junto a él en el asiento trasero del remís, ya que al escuchar los primeros disparos, las protegió con su cuerpo y dejó expuesta su espalda a los balazos.

En tanto, otros dos peritos balísticos confirmaron que todas las pericias de la causa revelaron que la pistola nueve milímetros Pietro Beretta secuestrada en la habitación del imputado Horacio Conzi fue el arma usada en el homicidio y descartaron cualquier posibilidad de irregularidades, como intentó plantear la defensa.

La décima jornada del debate en el que Conzi está siendo juzgado por el homicidio de Schenone y las cuatro tentativas de homicidio del resto de los ocupantes del remís atacado a balazos la madrugada del 16 de enero de 2003 se centró en las pericias balísticas que incriminaron a Conzi.

Los expertos remarcaron que salvo una, el resto de la balas secuestradas en la causa eran del tipo "KRD" encamisadas, de fabricación artesanal, venta prohibida y diseñadas para traspasar chalecos antibala.

El perito Marcelino Cottier, jefe de operaciones de la Policía Científica de San Isidro, explicó con una serie de gráficos cuáles fueron las trayectorias de los 14 balazos en el remís.

Cottier arribó a dos conclusiones: primero, que de acuerdo a los orificios de entrada y salida de los balazos que recibió el remís, las trayectorias eran compatibles con la versión de los testigos, y segundo, que Schenone le salvó la vida a Paula Alonso y Gisella Carabetta, las dos chicas que lo acompañaban en el asiento trasero del auto.

Sobre el primer punto, Cottier contó que los disparos tuvieron una trayectoria "de arriba hacia abajo, de izquierda a derecha y de atrás hacia adelante", es decir, que según el perito es verosímil que el Ford Galaxy haya sido baleado cuando la camioneta -de mayor altura-, los sobrepasó por el lado izquierdo.

Pero el experto en balística brindó al Tribunal Oral Criminal 4 de San Isidro un dato que conmovió a los presentes, en especial a la familia Schenone, ya que dijo que las chicas hubieran muerto si Marcos no las hubiera protegido con su cuerpo.

Según Cottier, si los tres ocupantes del asiento trasero -Alonso detrás del conductor, Schenone en el medio y Carabetta detrás del acompañante-, se hubieran quedado apoyados en el respaldo, todos hubieran muerto.

Cottier aseguró que los tres balazos que mataron a Schenone entraron al auto por el ventiluz fijo de la ventanilla trasera izquierda.

Al analizar la trayectoria de esos disparos y el relato de Alonso y Carabetta, el perito concluyó que, al escuchar los disparos, Schenone giró el torso hacia la derecha, se agachó, de una brazada tomó por sus cabezas e hizo inclinar a las dos chicas y en ese movimiento dejó expuesta su espalda a las tres balas que entraron a la altura de los omóplatos.

Incluso recordó que en la mano derecha de Marcos quedaron mechones de pelo que le arrancó a Carabetta cuando la tomó para protegerla.

Por la tarde declaró el médico forense Eugenio Aranda, quien no sólo constató la muerte de Schenone en la escena del crimen, dentro del remís, sino que también realizó la autopsia.

El médico ratificó que el joven deportista de 23 años murió en el acto por tres balazos que ingresaron y atravesaron su tórax.

El legista explicó que los tres orificios de entrada estaban en un diámetro de seis a siete centímetros y cuando la fiscal Gabriela Baigún le preguntó si un tirador en estado de ebriedad -como pretende demostrar la defensa-, podía acertar tres impactos tan cercanos, Aranda respondió que no.

El primero en declarar ayer a la mañana fue el perito Ricardo Denk, jefe de balística de la Policía Científica de La Plata, quien estuvo a cargo de un segundo peritaje de cotejo de proyectiles realizado en junio pasado especialmente para este juicio.

Denk ratificó la pericia al indicar que todas las balas secuestradas en la causa -las tres de la escena del crimen y las dos que le sacaron al remisero Rodolfo Fernández-, partieron de la pistola Pietro Beretta de Conzi.

Cuando los defensores Ricardo Montemurro y Gonzalo Díaz Cantón cuestionaron la cadena de preservación y custodia de la famosa bala extraída de un glúteo del remisero por la que los Conzi le pagaron 32 mil dólares, Denk aportó al tribunal las fotografías de la pericia.

En las fotos se veía a representantes de todas las partes, incluido el ex defensor del imputado, Fernando Burlando, firmando los sobres donde se depositó el plomo.

El último en declarar fue el perito balístico más cuestionado por la defensa, Omar Britez, de la Policía Científica de San Isidro, quien recogió en la escena del crimen tres plomos que al cotejarlos en una primera pericia concluyó que el arma homicida era la Pietro Beretta de Conzi.

Britez recordó que realizó dos cotejos al inicio de la causa, el más preciso en laboratorios de La Plata con un aparato llamado el "Gran Comparador" donde concluyó "con grado de certeza" que por las estrías -marcas que deja el cañon en un proyectil-, tres de las balas fueron disparadas por una de las pistolas de Conzi.

A lo largo del proceso, el hermano del imputado, Hugo Conzi, y la defensa siempre cuestionaron las pericias balísticas y denunciaron que habían sido fraguadas por el fiscal Mario Kohan y la policía bonaerense, pero como hoy se demostró en el juicio,
todas las pericias le dieron la razón a la instrucción

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