La piel más allá de la mirada

Se lanzó la Sexta Campaña Nacional de Educación y Prevención de la Psoriasis. Los especialistas afirman que el impacto de esa enfermedad en la calidad de vida de la gente es uno de sus aspectos más negativos

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El paciente muestra sus lesiones y mientras se desnuda hace comentarios. El dermatólogo observa y el psicoanalista escucha. ¿Cuál es la relación entre la piel, el psiquismo y la mirada? ¿Cuál es el tipo de goce íntimo que experimenta quien se rasca frenéticamente o se arranca pequeñas porciones de su piel? ¿Qué demandan los pacientes crónicos que deambulan por los consultorios? ¿Se puede estudiar psicoanalíticamente el efecto placebo?

Estas son algunas de las frases que sintetizan ciertos pasajes del libro El psicoanálisis y la piel, publicado en España por la editorial española Síntesis, que será presentado a fines de este mes en Argentina, y escrito por el doctor Jorge Ulnik, médico psicoanalista y psiquiatra.

?La psoriasis es una enfermedad que afecta actualmente a 800.000 personas en la Argentina?, afirma la doctora Nora Kogan, coordinadora de la Sexta Campaña Nacional de Educación y Prevención de la Psoriasis, organizada por la Sociedad Argentina de Dermatología.

Al ser un mal inflamatorio crónico y no contagioso de la piel, está muy lejos del mito que suele sobrevolar el imaginario popular y que lo ubica como un problema psicológico, pese a que, según Kogan, ?lo emocional puede desencadenar o agravar la enfermedad?. En rigor, se trata de una dolencia crónica caracterizada por un crecimiento y maduración anormal de las células.

En la piel normal, las células epiteliales basales maduran luego de 28 a 30 días, desde la parte más profunda de la epidermis hasta la parte más superficial, y luego se descaman en forma casi imperceptible. Por un desorden multifactorial, en el caso de la psoriasis se acelera este proceso, y provoca que en 3 o 4 días, nuevas células inmaduras lleguen a la superficie determinando una descamación anormal.

Las zonas más comúnmente afectadas por placas eritematosas (rojas) y escamosas, son los codos, las rodillas, el cuero cabelludo y la región sacra, aunque puede desarrollarse en cualquier otra parte del cuerpo e incluso en las uñas.

En general, quienes registran algún antecedente familiar, comienzan su enfermedad antes de los 40 años. Aquellos pacientes que tienen un comienzo posterior tienen menor prevalencia genética.

El alto impacto de la psoriasis en la calidad de vida de la gente, es uno de sus aspectos más negativos.

En 2004, durante la anterior campaña educativa organizada por la Sociedad Argentina de Dermatología, se realizó una encuesta en hospitales y centros de salud de todo el país que, entre otras cosas, mostró que el 53 % de los pacientes encuestados reconoció no tener suficiente información sobre la enfermedad que padece.

Si bien el 71 % de los encuestados manifestó no haber sufrido rechazo a causa de su psoriasis, el 55 % teme ser rechazado por la gente a raíz de su enfermedad.

Lo concreto es que el 36 % de los consultados admitió haber abandonado determinadas actividades por padecerla. Entre esas actividades se encuentran ir a la pileta (48 %), hacer deporte (28 %), ir a la peluquería (26 %), trabajar (25 %), tener relaciones sexuales (24 %) o ir a fiestas (16 %).

La calidad de vida de los afectados, de acuerdo a los datos de esta encuesta, se ve afectada, según los pacientes, entre un poco y mucho por el 79 %, mientras que para el 18 % la psoriasis no cambió su vida en nada. Como otras afecciones, la psoriasis también influye en la economía de quienes la padecen. El 56 % así lo reconoce.

Efecto invisible a los ojos
Pero los efectos de la psoriasis no solamente se detectan con los ojos. Ulnik asegura que ?hay muchas maneras de mirar el tema, pero particularmente en el caso de la psoriasis, es importante la mirada de los propios pacientes sobre sus lesiones. Se miran imaginando el rechazo de los demás. La forma en que se miran es precisa y realizada con el tiempo del que no dispone el otro. Además, hay localizaciones que no se encuentran a la vista de los demás, salvo en ocasiones concretas como la pileta, la ducha del club o el verano con determinado tipo de vestimentas?.

El problema de la autoobservación es un problema común a muchas personas afectadas. ?Se evalúa al oto según cómo se cree que se es mirado. Esto lleva a una cierta utilización de la enfermedad como modo de comunicación y de vínculo con los demás. Por otra parte, el paciente que está pendiente de cada nueva lesión, se encuentra en un estado de estrés que no favorece la evolución de los tratamientos. A veces lleva un mes de tratamiento y logró una mejoría, pero como aún se encuentra rojiza la lesión, abandona sin tener en cuenta que si continúa puede mejorar aún más?, dice Ulnik.

En la relación de la persona con psoriasis y su núcleo familiar, existen casos en que la familia acepta las lesiones pero tiene un rechazo subliminal como mandarlo a levantar las escamas que deja en el piso y quejarse por eso o ?en los casos más extremos- separar los objetos personales de los del resto de la familia?, señala el psiquiatra. Ulnik ofrece un ejemplo concreto que roza lo afectivo: ?la madre que toca a su hijo con psoriasis para aplicar cremas, pero no tiene un contacto para hacer una caricia. Se trata del tocar con una utilidad y no por el placer de tocar?.

El impacto familiar de la psoriasis en los menores es otro de los aspectos de la enfermedad con incidencia en lo psicológico, tanto en el plano individual como en el colectivo. Para el doctor Javier Ubogui , dermatólogo y también integrante del comité de la campaña, ?no siempre las lesiones angustian al chico, pero sí a los padres, quienes deben tener confianza en el esquema terapéutico recomendado y garantizar que sea cumplido?.

Si bien no existen datos precisos acerca de la cantidad de chicos con psoriasis, se calcula que entre el 2 al 3 % de la población infantil la padece. ?Es fundamental que los padres lleven a sus hijos al especialista cuando aparecen síntomas, porque hay ciertos tipos de psoriasis que pueden crear dudas diagnósticas en algunos médicos, pero no en los dermatólogos?, agrega Ubogui.