El pasado oculto de las estrellas

Más de uno de los actores consagrados de la actualidad tuvo una vida complicada. Muchos trabajaron en diferentes rubros. Entre ellos, Francella, Laport, Echarri, Arana y tantos otros

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Antes de ser populares los famosos tuvieron otras vidas y algunas muy alejadas del mundo artístico del cual hoy pertenecen. La mayoría realizaron trabajos para sustentarse económicamente o para experimentar y estudiaron carreras que quedaron en el olvido.

Por ejemplo, Guillermo Francella quien quería ser periodista y estudió durante tres años en el Instituto Grafotécnico hasta recibir el título. Luego descubrió que su vocación se inclinaba más por lo actoral.

Algo parecido le ocurrió a Osvaldo Laport que era líder en la colonia de Asignaciones Familiares en el departamento de San José, Uruguay. Fue al liceo un tiempo para después pasar a la UTU de Colonia Suiza a estudiar carpintería.
No terminó pero se considera un artesano y desde hace años que tiene un taller en su propia casa donde fabrica muebles, adornos para regalar y de uso personal.

Otro que incursionó en los estudios prácticos es Pablo Echarri. Se inscribió en la carrera de Maestro Mayor de Obras, pero se pasó al bachillerato que terminó y de haber seguido hoy tendría su estudio de arquitectura ya que hizo cursos de plomería y dibujo para perfeccionarse. Pero como este tipo de labor no le dio frutos trabajó vendiendo bijouterie en la calle, fue cadete y empleado en una tienda de ropa.

La que si continuó en este tipo de profesión es Graciela Alfano, pero que se quedó en el último año con algunas materias para recibirse de ingeniera.
En la mayoría de los casos se inclinan hacia la construcción como el caso de Gustavo Bermúdez vivió de adolescente en Rosario y cuando terminó la secundaría vino a vivir a Buenos Aires con la consigna de ser actor. Por aquel entonces con diecisiete años trabajó en una inmobiliaria y fue encargado de un pub.

Otra que empezó así fue Laura Franco Panam que trabajaba como vendedora en la marmolería familiar y en la actualidad sigue manteniendo el negocio que heredó de su padre.

No todos son profesionales ya que Mariano Martínez como no le gustaba estudiar empezó como repartidor de volantes a los 14 años y más tarde se subió a una moto para repartir pizza.

Otro que era un busca es Facundo Arana que tocaba el saxo en la línea D del subterráneo para ganarse la vida.

También tenemos el caso de Arnaldo André, quien en su adolescencia anhelaba ser cura o militar pero terminó siendo cartero en su pueblo natal, en San Bernardino. Cansado de caminar y de repartir el correo cambió de trabajo y fue mecánico hasta que viajó a la Argentina con el fin de ser actor.

Alguien que sorprende es Carlos Perciavale, si les dijéramos que a sus jóvenes 17 años el capo cómico daba clases en una escuela nocturna de mujeres. ¿Nos creerían?, bueno esa es la pura verdad, ese fue su primer trabajo, todo un maestro.

Y si de grandes que dan cátedra tenemos que mencionar a Diego Capusotto que es un tipo que sabe mucho de humor y que su primera labor fue de cadete en una fábrica de corpiños. Pero esto no duro mucho tiempo ya que más tarde termino en al lado de su padre en el taller de foto duplicación que tenían y a los 25 años empezó a estudiar teatro.